Ataria

De camino hacia ninguna parte

Durante la última glaciación europea, hace 20 mil años, los Urogallos entraron en la Península Ibérica huyendo del avance de los hielos. Al retirarse quedaron dos poblaciones que han dado lugar a dos subespecies; la cantábrica y la pirenaica.

 El Urogallo Cantábrico es más pequeño y habita bosques caducifolios y el Urogallo Pirenaico es más grande y vive en bosques de Pinus nigra y Pinus sylvestris.
En Cantabria el uso ganadero y forestal ha modificado la estructura del bosque, siendo estos cada vez menos densos y tupidos. Consecuentemente la entrada de luz es menor, y esto ha influido negativamente en la fructificación de la alimentación base de esta especie en peligro de extinción, que viene a estar compuesta de especies como el acebo y los arándanos.
Al ser una especie muy sensible al cambio climático, el cambio de temperatura altera su época de cría y, cuando nacen los pollos, su alimento aún no está disponible. Es necesario hacer algo a tiempo o esta especie acabará por extinguirse.

 

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