Ataria
Categorías: Ciencia ciudadana  —  CEA  —  22 marzo 2020 16:43

Los odonatos, tanto los anisópteros (libélulas verdaderas) como los zigópteros (caballitos del diablo), tienen ciertos aspectos morfológicos en común.

Se pueden observar tres partes bien diferenciadas: la cabeza, el tórax y el abdomen. En la cabeza, tienen dos ojos muy prominentes en ambos casos. No obstante, en el caso de las libélulas estos ojos ocupan la mayor parte de la cabeza y están juntos, mientras que en el caso de los caballitos del diablo, estos ojos están separados. En cualquiera de los dos casos, entre estos ojos existe una frente, cuya coloración puede ser clave a la hora de identificar la especie.

En cuanto al tórax, en su parte inferior se encuentran las patas y en la superior es donde nacen las alas. Estas alas tienen un engrosamiento en el borde interior y cerca del extremo denominado pterostigma. Tanto el color de las bandas antehumerales del tórax, como el color de las patas o de los pterostigmas son esenciales en la identificación.

El abdomen está dividido en segmentos, 10 exactamente. La coloración de estos segmentos es una característica fundamental en la identificación de especies. Al final del abdomen se encuentran los apéndices anales, cercos y cercoides, o inferiores y superiores respectivamente. Estos apéndices sirven para agarrar a la hembra durante la cópula y durante el vuelo en tándem. Su colocación, divergente o paralela, también es una de las referencias para diferenciar especies.

Por último, los machos tienen la genitalia secundaria en la parte inicial del abdomen, y allí pasan el esperma a las hembras. Mientras que las hembras lo recogen en lo denominado ovipositor o ovopositor, que se encuentra en la parte final del abdomen.

Todo esto y más es lo que aprenden las personas participantes en el Programa de Conservación de Odonatos de la Red de Ciencia Ciudadana de Vitoria-Gasteiz. Ellos y ellas, sin tener conocimiento previo de estos animales, han aprendido sobre ellos para realizar muestreos en determinados parques de la ciudad y alrededores, para así conocer la dinámica poblacional de estas especies. Esto supone conocer la calidad del agua de estas zonas y por tanto, se puede realizar una correcta gestión de dichos ecosistemas y su biodiversidad.

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