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Los humedales: depuradoras naturales

Los humedales actúan como depuradoras naturales, ya que son capaces de retener y hacer desaparecer del agua ciertos compuestos que, en concentraciones elevadas, podrían ser perjudiciales para el medio ambiente. La capacidad depuradora de los humedales se basa en dos mecanismos:

1. La utilización de nutrientes disueltos en el agua por los productores primarios (macrófitos y microorganismos).

2. la sedimentación de las partículas que lleva el agua, es decir, el sustrato del humedal.

Estos elementos son el nitrógeno (N) y el fósforo (P), nutrientes esenciales disueltos en el agua y utilizados por los productores primarios (microalgas y macrófitos) que, en concentraciones muy elevadas, disminuyen la calidad del agua, favoreciendo los afloramientos masivos de algas que de esos nutrientes se alimentan.

Estas algas impiden que la luz solar penetre en el agua, por lo que las plantas que en ella habitan no pueden desarrollar sus funciones vitales y acaban muriendo, lo que conlleva la pérdida del oxígeno disuelto en el agua que es necesario para todos los seres vivos.

A este problema medioambiental se le denomina eutrofización, cada vez más común en nuestro entorno.

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