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Apuntes sobre el COVID-19 y medioambiente: consecuencias sobre la contaminación atmosférica

La situación de emergencia sanitaria ocasionada por la COVID-19, elevada a pandemia internacional por la OMS, ha provocado amplias restricciones en la movilidad y actividad económica. Entre las medidas adoptadas, se ha limitado la libertad de circulación de las personas que ha derivado en una reducción drástica y generalizada del transporte, y en menor medida, de la actividad industrial y la generación de electricidad.

Por lo tanto, billones de personas se han tenido que quedar en casa. En China, las autoridades han mantenido confinadas a casi medio billón de personas, el equivalente a casi el 7% de la población mundial. Sin embargo, otros muchos países han tomado medidas similares, como Italia, España y más recientemente EE.UU e India.

Debido a las restricciones, los residentes de algunas de las ciudades más contaminadas del mundo han experimentado algo que no sucedía en años: respirar aire limpio. Este cambio es bienvenido por una gran mayoría, ya que la contaminación del aire mata alrededor de 4.2 millones de personas a lo largo del planeta cada año.

Las visualizaciones basadas en datos de los Modelos Globales de la NASA muestran cómo las concentraciones de algunos contaminantes han caído drásticamente después de que comenzara el confinamiento. Por otro lado, los satélites recogen información de los aerosoles presentes en la atmósfera, mientras que los modelos de la NASA estiman la distribución de estos en relación con la distancia a la superficie terrestre.

El dióxido de nitrógeno compuesto por partículas finas PM2,5 y el ozono se encuentran en el aire que respiramos y son muy reactivos. Al inhalarse, penetran en los pulmones y en el torrente sanguíneo, afectando a los tramos más profundos de los pulmones, inhibiendo algunas funciones de los mismos, como la respuesta inmunológica, produciendo un descenso de la resistencia a las infecciones, y provocando enfermedades cardiovasculares o cáncer. Los aerosoles formados por compuestos nitrogenados pueden ser emitidos por las actividades humanas, principalmente debido a la combustión de combustibles fósiles como son la gasolina o el diésel. Las principales fuentes de dióxido de nitrógeno son las emisiones de los vehículos, las plantas de energía y las plantas de tratamiento de agua. En España la exposición a corto plazo a dichas partículas causaría una media de 10.000 muertes anuales por causas naturales, respiratorias y circulatorias. Por lo que pequeñas reducciones en los niveles de estos contaminantes pueden ser determinantes para salvar vidas.

En China, los mapas muestran como los niveles de dióxido de nitrógeno en la provincia de Hubei han descendido tras las restricciones de movimiento impuestas por el gobierno. Aunque es cierto que durante los últimos años la contaminación debido al dióxido de nitrógeno ha ido cayendo, a raíz del confinamiento se ha producido un descenso mucho mayor.

En Corea del Sur, donde los casos de COVID-19 aumentaron en marzo, se han detectados los niveles más bajos de contaminación de los últimos siete años. Aunque en este país no se impusieron grandes restricciones a los ciudadanos, los cambios del día a día han contribuido a este descenso.

Por otro lado, en la India cada invierno sobre Nueva Delhi, Mumbai y otras grandes ciudades se desarrolla un espeso manto de niebla debido a la quema de residuos agrícolas. Sin embargo, este año el aire tiende a estar un poco más limpio en primavera, debido a que el confinamiento ha dejado a 1.3 billones de personas en casa.

Finalmente, en Europa, los niveles de dióxido de nitrógeno han disminuido hasta un 40% de media en el último mes y en el caso de las partículas contaminantes han caído hasta un 10%, según un análisis del Centro de Investigación de Energía y Aire Limpio (CREA), con sede en Helsinki. Las medidas de confinamiento por el coronavirus han supuesto en Europa un respiro para la calidad del aire y, según un estudio del CREA, la reducción de la polución ha permitido evitar alrededor de 11.000 muertes prematuras en los 21 países europeos analizados. En el caso de España, los fallecimientos prematuros evitados superarían los 1.900.

La caída de la demanda energética y de la movilidad ha hecho que la generación de electricidad con carbón haya disminuido un 37% y el consumo de petróleo un tercio. El carbón y el petróleo son las principales fuentes de contaminación por dióxido de nitrógeno y partículas. Debido a esto, las mayores reducciones de dióxido de nitrógeno se han registrado en Portugal, España, Noruega, Croacia, Francia, Italia y Finlandia. Y las caídas de partículas más acentuadas se han dado en Portugal, Grecia, Noruega, Suecia, Polonia, Finlandia y España.

En España durante el confinamiento se ha reducido a la mitad la contaminación en las 80 ciudades más pobladas al comparar los datos del periodo marzo-abril del año 2019 con los de este año. En las grandes ciudades, la reducción del tráfico ha alcanzado porcentajes de hasta el 77% de media en Barcelona, Madrid, Málaga, Sevilla y Valladolid, con máximas de hasta el 90% durante el fin de semana. Como consecuencia directa, han caído notablemente los niveles de contaminación, principalmente en el óxido de nitrógeno.

Otro ejemplo europeo es Italia, donde el confinamiento se decretó el 9 de marzo, aunque en algunas regiones del norte las restricciones comenzaron a finales de febrero. La zona industrial del norte de Italia suele experimentar altos niveles de contaminación, pero se estima que este año serán diferentes. En general, ha habido una mejora en la calidad del aire, principalmente en los niveles de óxido de nitrógeno. A pesar de esto, la mayoría de las muertes se han centrado en Lombardía y Emilia Romagna, donde se observa una correlación positiva entre la tasa de contaminación y la incidencia del COVID-19.

Como ya se sabe, el COVID-19 afecta principalmente a la salud respiratoria que a su vez está estrechamente relacionada con la contaminación del aire. Por lo que, en recientes estudios, se sugiere que en zonas donde la calidad del aire es baja el impacto en los pacientes con coronavirus ha sido más agresivo, dejando más muertes que en áreas con cielos libres de contaminación. Es de tal modo, que investigadores de EE.UU. han comparado los datos de exposición a partículas finas PM2.5 en 3.080 condados de EE UU entre 2000 y 2016 y las tasas de mortandad por COVID-19 en los mismos lugares durante las primeras semanas de la pandemia. La conclusión a la que llegan es que se han dado mayores tasas de fallecimientos por coronavirus en las zonas que han estado en los últimos años más expuestas a esas partículas nocivas. Un incremento de un microgramo por metro cúbico de óxido de nitrógeno se corresponde con un 15% de las muertes por COVID-19.

Por último, como ya se ha observado la reducción del tráfico motorizado y los cambios en las pautas de la movilidad son las mejores herramientas para mejorar la calidad del aire en las ciudades. Por lo tanto, sería deseable mantener algunas “buenas prácticas” durante la desescalada:

  • Reducir la necesidad de transporte fomentando el teletrabajo voluntario, la compra de proximidad y la administración electrónica más eficiente.
  • Reducir al máximo las horas punta, para ello, flexibilizar horarios y el escalonamiento de los horarios laborales.
  • Campañas a favor de los desplazamientos caminando y en bicicleta en trayectos de menos de 6 kilómetros.
  • Crear zonas verdes para evitar aglomeraciones en parques y jardines.
  • Reducir los límites de velocidad de circulación en las ciudades, generalizando las calles a 30, 20 y 10km/h para facilitar la movilidad activa.
  • Potenciar el transporte público y facilitar sistemas de protección frente al COVID-19 a las personas que viajen en el transporte colectivo.

Algunas ciudades, como Vitoria-Gasteiz, ya han comenzado a aplicar algunas de estas medidas. De momento se han ampliado numerosas aceras para el tránsito de los peatones; se han finalizado las obras de nuevos bici carriles para conectar la ciudad con la periferia; y por último, se implantará el calmado de tráfico y actuará en el 30% de las supermanzanas planteadas, donde la prioridad será el peatón y el tráfico estará limitado a 20km/h.

 

Bibliografía:

 

María Arenas Pérez, Plan de Empleo 2019

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