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Gasteiz en Juego: la ciudad que queremos

Cuando hablamos de planeamiento, hablamos de ordenación de la vida cotidiana, urbana y rural, y cuando hablamos de ordenación del territorio, en realidad estamos hablando de alrededor de qué construimos esa vida cotidiana, de cómo nos vamos a relacionar con nuestro entorno, qué recursos vamos a proteger y consumir, qué espacios vamos a ocupar, cómo nos vamos a desplazar, dónde vamos a vivir, quién se va a enriquecer y quién se va a ver empobrecido.

Estas dos herramientas tradicionalmente han sido reservadas a comités de expertos, alejadas del dominio y el manejo del público en general, y desconocidas por éste tanto en su alcance como en su poder transformador.

Educarnos en estas dos disciplinas es un medio de empoderamiento ciudadano, para defender el territorio y a nosotras mismas.

El Green Lab ha lanzado un juego de estrategia basado en ellas, para que reflexionemos de una manera sencilla y divertida sobre el impacto que tiene sobre el resto nuestras decisiones particulares -orientadas en principio hacia nuestro beneficio-, y sobre el propio territorio. Al fin y al cabo, no olvidemos que el patrimonio natural (recursos), es patrimonio de todas, y que en el mismo territorio convivimos multitud de agentes (ciudadanas, promotoras, comunidades de flora y fauna, ciclos de carbono, agua, materia y energía,…) y que las personas tenemos distintos intereses que deben compatibilizarse en el medio (lucro privado, conservacionismo, intereses culturales, identitarios e ideológicos,…), ya que a fin de cuentas, en lo que nos parecemos es en nuestro derecho al buen vivir y a desarrollarnos como personas.

Por tanto, la ciudad que queremos debe ser el resultado de nuestras acciones sobre el resto y sobre los recursos del territorio, reconociendo al resto como iguales y al territorio como un bien compartido.

El juego

Los recursos del territorio han sido simplificados en 3 monedas dentro del juego. Las txapelas identifican el valor cultural e identitario que se extrae de la tierra (el derecho a disfrutar de un quejigar, el deber de preservar formas tradicionales y costumbres, la conservación de la diversidad de espacios,…). Mientras, las hojas representan los servicios ambientales de los ecosistemas, los servicios de abastecimiento resultado de procesos naturales (provisión de agua potable, de suelo fértil, de alimento y materia prima,…). Los euros son la moneda que identifica el valor financiero del territorio, esto es la conversión de las otras dos monedas en una unidad dentro del sistema económico monetario.

Fichas de usos de Gasteiz en Juego

El tablero (municipio de Vitoria-Gasteiz) se encuentra simplificado y presenta atributos singulares presentes en la realidad; se encuentran los Montes de Vitoria y la Sierra de Badaia, como límites Norte y Sur, el río Zadorra, como corredor mediterráneo, distintas entidades menores de población (núcleos rurales), el núcleo urbano de Vitoria-Gasteiz (con algunas parcelas vacantes, representando a la periferia) y las llanuras agrícolas que rodean la ciudad y que se extienden hasta los dos sistemas montañosos y zonas forestales.

En función de nuestro estudio previo, el tablero ha sido sectorizado en “áreas propicias” o zonas en las que predomina un valor (cultural, económico-desarrollista o ambiental), con el fin de que las jugadoras cuenten con una información previa sobre la vocación de cada parcela, en función de en qué lugar del tablero se encuentre. Por ejemplo, la zona sur del municipio, la cual se encuentra poco antropizada y artificializada, cuenta con valores culturales y agrícolas elevados, y ha sido identificada como área fértil dentro del juego.

Tablero de Gasteiz en Juego y monedas

Cada jugadora también recibe al inicio tres cartas de usos de una baraja de proyectos que pueden tener interés colectivo o particular, y que ven reflejada esta característica en los beneficios o pérdidas que recibe cada jugadora al jugar la carta, el resto de jugadoras, y el territorio.

Existe un guión sobre estos proyectos, ya que situarlos unos cerca de otros, en función de qué proyecto sea, maximiza o penaliza a las jugadoras y al tablero por la decisión de situarlos de esa manera (ordenarlos). Por ejemplo, una carta de cultivos situada en una zona de suelo fértil hace recibir más txapelas, hojas y euros a la jugadora, que si la situara en otra zona.

Si otra jugadora reacciona situando una industria de transformación de productos agrícolas en la parcela siguiente a la de cultivos, ambas jugadoras reciben más monedas que si no hubiera sido así, ya que se entiende que la coherencia territorial es positiva tanto individualmente (los costes de transporte se verían disminuidos para la industria, los beneficios para los productores se incrementarían al acortar su red de distribución y dar salida a su producción), como colectivamente (el resto de ciudadanas podrían disfrutar de una alimentación de kilómetro cero, se afianzaría la soberanía alimentaria, tan necesaria dentro de contextos de incertidumbre como el cambio climático o los precios del petróleo, la actividad en el medio rural vertebraría el territorio, lo que supone beneficios a nivel municipal,…).

En relación con nuestra investigación, queremos inculcar el potencial, olvidado en urbanismo, de las asociaciones de usos como elemento dinamizador de actividades complementarias (y compatibles) por pertenecer al mismo circuito económico o por ser coherentes con la realidad territorial, y por tanto, más eficientes en consumo de recursos, costes y en generación de beneficios ambientales, culturales y económicos.

Estas consideraciones que exploramos, pretendemos que sean integradas dentro de la normativa local dentro de su capacidad, teniendo en cuenta los riesgos y la flexibilidad que creemos ésta debe incluir.

El juego finaliza cuando uno de las jugadoras, por su acción y por la de las demás, pierde todas las monedas de cualquiera de los tres tipos, o cuando es el propio territorio el que se queda sin alguna de las tres. En este caso, se quiere ejemplificar que la estrategia individual no puede omitir al resto de jugadoras, ya que no gana la jugadora que más monedas tenga, sino la que más equilibrado encuentre su reserva de los tres tipos.

Una vez la partida se encuentre avanzada, a las jugadoras se les indica que pueden decidir colectivamente el dejar de asignar uso, para que valoren, según el nivel de recursos que posean y que se encuentren en el territorio, si ha llegado el momento de dejar de desarrollar usos nuevos sobre el suelo.

Creemos que el valor más importante que transmite este juego es la necesidad de diálogo entre las partes, la enseñanza de la cooperación como estrategia válida para conseguir los fines propios y colectivos, y el canal de discurso que permite, ya que durante la partida, las jugadoras son cuestionadas sobre su toma de decisiones, sobre las características del proyecto que quiere construir (para valorar la asignación y retirada de monedas) y sobre las consecuencias previsibles de sus acciones.

Click para consultar otras reflexiones sobre el actual Plan General y el resultado de los procesos de participación del mismo.

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