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Resumen de la sesión: “Vacas y suelos contra el Cambio Climático”

El jueves 16 de enero David González, técnico de Sustraiak Habitat Design impartió la charla “Vacas y suelos contra el Cambio Climático” en Ataria , Vitoria-Gasteiz. El CEA Green Lab asistió a esta ponencia entre el numeroso público y por su relación con la línea de investigación de suelos dejamos un resumen de los puntos tratados más destacados:

Nuestros suelos son el reservorio de carbono más importante de nuestro planeta, debido a que los océanos se encuentran saturados de CO2 y ya no son capaces de secuestrar más carbono atmosférico.

Según el último informe del IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático) para que a finales de esta década no se produzca un incremento de la temperatura global de más de 1.5ºC, las emisiones de CO2 se deben reducir en al menos un 55%. Sin embargo, debido al modelo de producción que poseemos actualmente, para producir 2 Kcal de alimento es necesario consumir 10 Kcal de combustibles fósiles. Por ello, es necesario desarrollar una agricultura y una ganadería más sostenible que se aleje del modelo actual intensivo.

Uno de los grandes problemas a los que se enfrentan los suelos es a la pérdida de materia orgánica debido a la erosión que produce dejar el suelo al descubierto por arar en exceso (pérdida por escorrentía) y el uso de fertilizantes químicos. Se estima que se han perdido más de un 70% de las reservas de carbono en forma de fertilidad, las cuales se destruyen y se liberan a la atmósfera en forma de CO2. A su vez, esto provoca la pérdida de los microorganismos del suelo, como los hongos, encargados de fijar el nitrógeno atmosférico en formas utilizables por las plantas. Por ello, la relación agricultura-ganadería es tan importante, debido a que la ganadería cierra el ciclo fertilizando el suelo de forma natural.

El carbono que es fijado en el suelo deriva de la descomposición de la materia orgánica y se conoce con el nombre de humus, el cual tiene la función de fijar contaminantes, mantener la humedad del suelo y alimentar a la red trófica que habita en él. Se sabe que entre el 20-40% de los azúcares que genera la planta se liberan a través de las raíces y son aprovechados por los microorganismos. Dichos microorganismos van a producir minerales que serán de nuevo utilizados por la planta. Esta relación de intercambio de materias se conoce como simbiosis.

Por otro lado, la ganadería no estabulada tiene un gran valor a la hora de mantener los paisajes, como es el caso de las dehesas, fruto de la combinación de pastos, cultivos y ganado. En la gestión de pastos tiene gran importancia el metano derivado de la fermentación anaeróbica de la digestión de los rumiantes, que es liberado en la naturaleza y es aprovechado posteriormente por la microbiota metanótrofa que se encarga de recuperar el metano atmosférico y absorberlo. Es cierto  que existe un problema en el modelo industrial ganadero, ya que hay que alimentar y albergar a un gran número de vacas, sin embargo, el metano liberado a la atmósfera por estos animales, tan solo representa un 5% del total de emisiones de nuestro planeta.

Frente a los modelos industriales, la agricultura regenerativa tiene como objetivos:

  • Mantener los suelos cubiertos sin arar, para no perder materia orgánica y evitar romper los ciclos naturales de los microorganismos. Por lo tanto, se deja el suelo en reposo el máximo tiempo posible.
  • Potenciar la diversidad de plantas y alejarse de los monocultivos.
  • Partir de la premisa de que hay que dar de “comer” al suelo, no a las plantas.
  • Incorporar la ganadería en este proceso, la cual remueve y estercola el suelo en sus procesos de migración.

La agricultura regenerativa tiene en cuenta que los ecosistemas como los pastizales están adaptados a cargas muy fuertes de ganadería y a tiempos muy largos de descanso. Para ello, se realiza un pastoreo rotacional que se basa en la restauración de hectáreas a través del ganado. El ganado rota a través de parcelas previamente delimitadas, por lo que al volver el ganado a la primera parcela ésta ya se ha recuperado del impacto producido por los animales.

Por último, el diseño hidrológico de la agricultura regenerativa consiste en el uso de maquinaria que no voltea la tierra, sino que la ahueca para permitir la infiltración del agua y la aireación del suelo. Esto favorece a que haya una mayor proporción de raíces y por lo tanto una mayor concentración de materia orgánica, es decir, en agricultura regenerativa el almacenamiento hídrico aumenta al igual que la acumulación de materia orgánica.

Según estudios más recientes, para compensar las emisiones de CO2 atmosférico anuales habría que fijar un 0.4% de carbono en el suelo con todos los beneficios que ello conlleva. Y para volver a valores preindustriales de carbono atmosférico, habría que pasar 57 años llevando a cabo manejos sostenibles de agricultura. Sin embargo, dependiendo del tipo de modelo agrícola utilizado se han estimado valores de recuperación de hasta 7 años, aun así, no todos los suelos de nuestro planeta tienen la misma capacidad de absorción y estos valores tan solo son una estimación.

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