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Jornada: Balance del primer año del programa de Ciencia Ciudadana de Conservación de Suelos

El sábado, 16 de febrero, tuvo lugar la presentación de los resultados del primer Programa de Ciencia Ciudadana de Conservación de Suelos de Vitoria-Gasteiz. El evento, celebrado en el Centro de Interpretación de los Humedales de Salburua (Ataria) sirvió como punto de encuentro para los participantes del programa, que pudieron, además de conocer las conclusiones del trabajo realizado durante el primer año, recibir una charla sobre conservación de suelos y proyectos de restauración. Además se intercambiaron opiniones sobre los trabajos de muestreo y buenas prácticas agroecológicas.

La “Red de Participación en Ciencia Ciudadana” nació en 2013 con el “Programa de Conservación de Orquídeas” en el Anillo Verde impulsado por el Centro de Estudios Ambientales. Años después y tras el éxito obtenido con otros programas que fueron ampliando la red, en 2018 se inicia este programa de conservación de suelos, con el objetivo de diagnosticar la evolución y el estado ambiental de las tierras agrícolas del municipio.

«La red se basa en la colaboración ciudadana y pretende democratizar la ciencia» recordó su coordinador Gorka Belamendia, en el preámbulo que dio inicio a la jornada, donde también se reivindicó el suelo como un entramado biótico a conservar además de ser el sustento de nuestros cultivos. En la intervención de bienvenida, se entregó a los asistentes un informe resumen con los resultados de la campaña y una ficha resumen de cada parcela, se remarcó el carácter innovador (no hay otro programa así en la península) y se presentó la plataforma digital Natusfera donde los participantes podrán anotar on-line los resultados de sus muestreos.

La encargada de analizar los resultados fue Lur Epelde (Neiker-Tecnalia), científica del programa que hizo balance del primer año. La investigadora, que se mostró contenta con la cantidad de datos aportados, habló sobre la salud del suelo y las Tarjetas de Salud de los Ecosistemas Agrícolas (TSEA) desarrolladas por Neiker-Tecnalia, cuyo modelo simplificado emplearon los participantes para estudiar sus parcelas. Las tarjetas detallan qué indicadores de salud se pueden medir, cómo hacerlo correctamente, el significado de cada indicador y los valores de referencia considerados “buenos”, “regulares” y “malos”.

Lur remarcó la importancia de anotar todas las variables ambientales por su influencia en los indicadores. De este modo, explicó que en primavera aumentan la aparición de plagas y la diversidad vegetal adyacente, mientras que el otoño se caracteriza por mayores cantidades de materia orgánica, diversidad de macrofauna y penetrabilidad. Por otro lado, recordó la relación entre las diferentes variables, como por ejemplo la materia orgánica, diversidad de macrofauna, número de lombrices y penetrabilidad, relacionados positivamente; o el pH y la aparición de plagas, relacionados negativamente con los anteriores.

En lo que a los resultados se refiere, quedó clara la influencia del manejo de las parcelas ya que, por ejemplo, la incorporación de los restos de la cosecha favorece a la cantidad de materia orgánica, diversidad de macrofauna y número de lombrices en el suelo, mientras que un laboreo mínimo se traduce en un aumento de la penetrabilidad. Así mismo, Lur destacó los buenos diagnósticos obtenidos en diversidad de plantas y parámetros físico-químicos y señaló como aspectos a mejorar la biodiversidad del suelo y la cantidad de materia orgánica. Para ello, mencionó como posibles medidas correctoras el fomento de refugios como setos u hoteles nido, la reducción del uso de rotocultivador, la eliminación de aportes químicos (abonos y pesticidas), el aporte de restos al suelo y el abonado biológico. Para finalizar, señaló los posibles aspectos a mejorar para los muestreos de futuras campañas.

David González (Sustraiak Habitat Design) fue el siguiente en tomar la palabra e incidió en la importancia de una adecuada gestión de los suelos y en la necesidad de realizar análisis edafológicos con una visión transdisciplinar, dado el carácter ecosistémico que tienen los suelos. Del mismo modo, introdujo diversos conceptos alrededor del tema tratado en la jornada, como formación, textura, estructura, movilidad de nutrientes, materia orgánica o las relaciones simbióticas establecidas entre planta y microbiota del suelo. Su intervención finalizó recordando una serie de buenas prácticas para paliar la degradación y mejorar las condiciones del suelo.

Por último, Juan Vilela, coordinador del CEA Green Lab, ofreció brevemente una visión general de las actuaciones realizadas por el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz en restauración de suelos degradados en zonas como Lasarte o Lermanda. Además, con motivo de la finalización de los proyectos de Tecnosuelos en Gardelegi -creación de suelos a partir de material procedente de distintas plantas municipales de tratamiento de residuos- y PhytoSUDOE en Jundiz -recuperación de suelos mediante el empleo de plantas (fitogestión y fitorremediación)- se presentaron sus memorias finales y un vídeo.

La jornada finalizó con un ágape en la cafetería de Ataria, donde los participantes pusieron en común diversos aspectos sobre los muestreos realizados así como debatieron sobre prácticas y acciones agrícolas respetuosas con el suelo.

A continuación se muestran las Tarjetas de Salud de los Ecosistemas Agrícolas con los resultados de la campaña de 2018, así como la Memoria del Programa.

TSEA Arkaia (Aitor)

TSEA Huertas de Olarizu (Arantza)

TSEA Ataria

TSEA Basaldea (Bea y Javi)

TSEA Huerto Ecológico Campus Álava (Dani)

TSEA Huertas Olarizu (Hodei)

TSEA Rotonda Guillermo Elio Molinuevo (Iñigo)

TSEA Lermanda (Iñigo)

TSEA Escuela Hostelería Gamarra (Itziar)

TSEA Huerto Escolar Egibide (Julio Cesar)

TSEA Eribe (Laura)

TSEA Jardín Botánico Olarizu (Mauri)

TSEA Huertas Olarizu (Shanti)

Memoria Programa Ciencia Ciudadana Suelos 2018

 

Participamos en el curso Bosques Comestibles para ciudades resilientes | Corredores verdes comestibles de Surcos Urbanos y la UPM.

El pasado mes de mayo, tuvimos la oportunidad de participar en el curso Bosques Comestibles para ciudades resilientes | Corredores verdes comestibles, impartido por el GIAU+S-Grupo de Investigación en Arquitectura, Urbanismo y Sostenibilidad de la Universidad Politécnica de Madrid, Surcos Urbanos, la HuertAula de Agroecología Cantarranas (UCM), Germinando y Mercodes. El curso se desarrolló la semana del 7-11 y el 16 de mayo. Su enfoque estuvo dirigido al fomento de la resiliencia urbana desde la renaturalización de espacios urbanos mediante la integración y el uso de elementos verdes urbanos con criterios o componentes comestibles.

Comenzamos con una introducción teórica por parte de Marianna Papapietro y Marian Simón sobre resiliencia y vulnerabilidad urbana, el papel de los sistemas agrarios en las dinámicas y metabolismo de las ciudades, el estudio del confort climático para el diseño de espacios en la ciudad y qué estrategias que pueden utilizarse para resolver condiciones adversas.

Los siguientes días, se combinó teoría con visitas guiadas a diferentes proyectos e iniciativas. Visitamos la HuertaAula de Cantarranas, en el Campus de Ciudad Universidad de Moncloa. Un espacio agroecológico con huerta, invernadero, caseta de aperos y en la que realizan trabajos de compostaje y obtención y conservación de semillas. Allí, Pedro Almoguera (Ecograin) nos presentó el proyecto y nos habló del método de cultivo biointensivo. Forman parte de la reHd mad-Red de Huertos Urbanos Comunitarios de Madrid, por lo que está abierta a la participación de la comunidad educativa y personas del barrio o interesadas. También realizan talleres temáticos que se pueden consultar en su página web.

 

Grupo de visita con algunos integrantes de la Plataforma Ciudadana Quinta Torre Arias (Foto de Raquel Clemente)

La siguiente visita que tuvimos la suerte de disfrutar fue la Quinta de Torre Arias. Daniel Liébana y la Plataforma Ciudadana Quinta de Torre Arias (José Daniel y Adrian), que llevan luchando por la recuperación de la Quinta como espacio, disfrute y aprovechamiento público desde hace varios años. Además de contarnos la interesante historia de la finca, cuyo origen difiere a las demás quintas de Madrid por tener ésta un carácter productivo a diferencia de los fines únicamente recreativo de las otras, hicimos un recorrido guiado en el que pudimos ver la huerta y las instalaciones históricas para tareas hortícolas que permanecen en el espacio. También nos fueron informando de las prácticas de manejo y gestión del verde y del agua, la recuperación del sistema de acequias y el uso del agua del único pozo que se conserva en la actualidad para el riego de la huerta.

 

Almácigas en la Quinta Torre Arias

Huerta de la Quinta Torre Arias (Foto de Raquel Clemente)

Atarjeas en la Quinta Torre Arias

 

 

 

 

 

 

 

 

Por último, aprovechando el espacio de Madrid Río, Elena Erro de Germinando nos explicó las diferencias de mantenimiento y manejo de frutales y plantas comestibles respecto a plantas ornamentales. Al mismo tiempo que íbamos reconociendo las plantas presentes, Elena nos ofreció algunas claves de diseño para este tipo de vegetación y los factores más relevantes a la hora de plantearnos su uso.

 

Trabajo grupal durante la visita guiada a Madrid Río con Elena Erro de Germinando (Foto de Raquel Clemente)

Para terminar con los contenidos teóricos, Aída Rodríguez (Ingeniera de Montes) y Manuel Redondo (Mercodes) nos dieron las pautas para empezar desde cero a diseñar un bosque comestible: análisis del espacio, clima y suelos, estratos y selección de especies, usos de suelo y posibles conflictos y finalmente los elementos de concreción de un proyecto. Nos presentaron el caso del Bosque Comestible de Redueña, en la Sierra Norte de Madrid. También nos dieron a conocer una herramienta especialmente interesante para no profesionales de la botánica. El portal web Plants for a Future, realiza una selección de especies vegetales de acuerdo a múltiples parámetros que pueden modificarse según las características del terreno en el que nos interese trabajar: clima, latitud, estratos arbóreo, trepadoras, arbustivo, anuales, etc., utilidades medicinales, culinarias, etc., o características de sustrato ácido, neutro, etc.

La sesión final la dedicamos a concretar por grupos de trabajo, las ideas que habían surgido en propuestas de diseño, siendo el área de estudio la Quinta Torre Arias y sus alrededores. Algunas de las propuestas que surgieron fue la creación de un bosque comestible en la finca o la conexión entre las Quintas Torre Arias y Los Molinos.

Un curso de una semana, muy intenso pero muy bien aprovechado. En septiembre habrá otra edición del curso. Gracias a las organizadoras y participantes por su dedicación, entusiasmo e inspiración. Ahora pensaremos cómo volcar estos conocimientos para mejorar la ciudad de Vitoria-Gasteiz.