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Los beneficios del arbolado del Anillo Verde de Vitoria-Gasteiz

El CEA Green Lab elaboró un estudio en 2019 sobre los múltiples beneficios del arbolado urbano de la ciudad de Vitoria-Gasteiz empleando los datos del inventario municipal y la aplicación del software libre i-Tree. Posteriormente, en colaboración con la Unidad de Anillo Verde y Biodiversidad del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, se decidió abordar dicho análisis para el arbolado del Anillo Verde, por lo que fue necesario realizar previamente un inventario del mismo en colaboración con el centro de formación forestal I.E.S. de Murguía y planes de empleo municipales.

Obtenidos los resultados, a continuación se comentan las principales conclusiones.

i-Tree Eco

El programa i-Tree Eco es un software desarrollado por Servicio Forestal del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) que permite la utilización de datos de inventarios forestales para cuantificar la estructura forestal, los efectos medioambientales y el valor que poseen para las ciudades. Se trata, por tanto, de una aplicación ideal para estudiar la estructura, función y valor de la vegetación del Anillo Verdedel municipio de Vitoria-Gasteiz. Una vez lanzada la aplicación a partir de los datos inventariados, se emite un informe con los resultados obtenidos. Para este estudio se inventariaron los árboles incluidos en 200 parcelas aleatorias distribuidas por todo el Anillo Verde.

Características del arbolado urbano del Anillo Verde

El inventario del Anillo Verde recoge un total de 267.900 árboles, siendo las tres especies más comunes el quejigo, la encina y el arce campestre. La gran mayoría de especies encontradas en el Anillo Verde son nativas de Europa, y autóctonas de la región de Álava.

La cobertura arbórea del Anillo Verde es de más del 19%, cubriendo un total de 12,11 km2 de su superficie. La densidad de árboles que presenta es muy elevada, de hasta 431 árboles/hectárea.

Cobertura del arbolado del Anillo Verde

Los árboles del Anillo Verde proporcionan aproximadamente 12,11 km2 de área foliar. El arce campestre, el falso plátano y el tilo común son los que mayor superficie foliar presentan, a pesar de no ser las especies más abundantes. Esto supone grandes áreas de masa verde donde se puede dar intercambio de gases, como puede ser el CO2, así como una mayor superficie foliar para eliminar ciertos contaminantes.

Almacenamiento y secuestro de carbono

Es sabido que uno de los principales motivos del cambio climático es el aumento de los gases de efecto invernadero. Aunque muchos de estos gases se emiten a la atmósfera de forma natural, su aumento en concentración en los últimos años es principalmente antropogénico. El CO2 es uno de los principales gases de efecto invernadero que se encuentran en la atmósfera, y su gran acumulación en los últimos años es el resultado de la quema de combustibles fósiles.

Los árboles utilizan el CO2 para su crecimiento, fijando el C en sus tejidos. En este importante papel de reducción de CO2 atmosférico se denomina secuestro a la tasa de fijación anual (toneladas de C al año) y almacenamiento a la acumulación del C en el árbol a lo largo de los años (toneladas de C). El arbolado del Anillo Verde de Vitoria es capaz de secuestrar 775,7 toneladas netas de C anualmente –con la encina con mayor capacidad de secuestro-, y se estima que almacena hasta 116.00 toneladas de carbono –siendo el chopo el que mayor cantidad de carbono almacena-. El carbono almacenado en el árbol permanece ahí durante la vida del mismo, pudiendo liberarse de nuevo a la atmósfera tras su muerto, por ello su mantenimiento permitirá que siga almacenado y en función del uso que se de finalmente a la madera determinará que se libere en mayor o menor medida.

Eliminación de la contaminación del aire

Los árboles no solo ayudan a reducir el CO2 atmosférico, sino que también limpian el aire eliminando gases contaminantes y partículas perjudiciales para la salud humana, el funcionamiento de los ecosistemas y los elementos que lo albergan. En este aspecto, el Anillo Verde es capaz de eliminar anualmente un total de 9.564 toneladas de contaminación del aire, en especial la correspondiente a material particulado menor a 2,5 micras y al ozono. Compuestos como el ozono son capaces de resultar dañinos si se encuentran en el aire a altas concentraciones.

Escorrentía

La escorrentía es la consecuencia de precipitaciones intensas, que acumulan una gran cantidad de agua que el suelo no es capaz de filtrar. Esto puede tener como consecuencia la contaminación de aguas continentales y oceánicas debido al arrastre de sólidos en suspensión por parte de las aguas de escorrentía.

Las plantas son capaces de captar parte del agua precipitada, de forma que pueden reducir el escurrimiento superficial. De acuerdo al informe, los árboles y matorrales del Anillo Verde reducen la escorrentía en casi 25.700 m3 al año, lo cual pone en valor la función del Anillo Verde para evitar este tipo de fenómenos.

El valor del Anillo Verde

El Anillo Verde alberga un bosque que presenta tanto valores estructurales como valores funcionales, que pueden resultar en grandes beneficios económicos. El valor estructural se corresponde con el valor propio de la composición y la biomasa arbórea de Anillo Verde, mientras que el valor funcional hace referencia al valor de las funciones que realiza el arbolado (como pueden ser la eliminación de contaminantes, el secuestro de carbono o la reducción de escorrentía).

Aunque resulta muy complejo y arriesgado asociar valores económicos a sistemas naturales, el software iTree-ECO estima un importe para el valor estructural por la múltiples funciones del arbolado del Anillo Verde de 83,5 millones de euros. El valor como almacén de carbono es de 1,87 millones de euros, con un valor anual de fijación de carbono de la atmósfera de 140.000 €/año. Otros valores anuales que se estiman son 48.900 €/año de ahorro por escurrimiento evitado y hasta los 1,3 millones de euros por la eliminación de contaminación.

Esto evidencia que el Anillo Verde no solo posee un valor recreativo, de conservación de la biodiversidad y de mejora del paisaje, sino que también realiza funciones activas que ayudan a mejorar la calidad ambiental urbano, con grandes beneficios económicos para la ciudad.

En resumen, el arbolado del Anillo Verde de Vitoria-Gasteiz contribuye de forma notable a mejorar la calidad del aire mitigando los efectos del cambio climático, eliminando la contaminación del aire y secuestrando gases de efecto invernadero. Se trata pues, de un patrimonio natural cuya preservación y buen mantenimiento es sinónimo de calidad de vida para los ciudadanos y visitantes del municipio.

Enlace al informe completo.

Pacto Verde Europeo: Europa como el primer continente climáticamente neutro

La estrategia del Pacto Verde Europeo, presentada por la Comisión Europea, ha sido aprobada por el Parlamento Europeo el pasado 15 de enero de 2020. Se trata de una propuesta cuyo principal objetivo es el de combatir contra el cambio climático, siempre desde el punto de vista ecológico, económico y social. Para ello se prevé limitar las emisiones netas de CO 2 en su totalidad “para 2050 a más tardar”.

Se trata de un documento que supone un gran avance en materia medioambiental a nivel Europeo, pues persigue un crecimiento sostenible y una economía circular, compatible con un planeta sano de recursos finitos, que tenga en consideración a las sucesivas generaciones; además de la posibilidad de aprovechar las estrategias establecidas como una oportunidad para el desarrollo y crecimiento económico, teniendo siempre en consideración las distintas limitaciones de los países miembros y sin dejar a nadie atrás.

Teniendo en cuenta las líneas de investigación seguidas por el CEA Green Lab, consideramos que el documento tiene gran relevancia, sobretodo en relación una serie de ideas se resumen a continuación. El Pacto:

  • Exige que la resistencia, resiliencia, prevención y preparación dentro del contexto del cambio climático sean criterios obligatorios para toda financiación proveniente de la Unión Europea.
  • Pretende reemplazar de forma progresiva y en su totalidad los combustibles fósiles por energías renovables.
  • Tiene como objetivo un sistema de alimentación saludable con el medio ambiente, reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero y protegiendo la salud del suelo (limitando los plaguicidas, antibióticos, el uso de abono, etc.); que además incluye una gestión sostenible de los bosques.
  • Señala la necesidad de proteger, recuperar y aumentar el número de ecosistemas verdes que alberguen naturaleza, y da valor a las infraestructuras verdes urbanas como zonas que presentan biodiversidad y que contribuyen a luchar contra el cambio climático. Señala la importancia de acciones como la repoblación forestal, reforestación y restauración de boques como medidas de cuidado de la biodiversidad y como lugares de almacenamiento de CO2.
  • Además del aire, también considera la protección del agua y el suelo, de modo que se consiga “un entorno sin sustancia tóxicas”.
  • Resalta también la importancia de la investigación y la innovación a la hora de alcanzar los distintos objetivos en materia medioambiental y la necesidad de apoyar y financiar la excelencia científica en este ámbito, pues para el cumplimiento de los objetivos establecidos es primordial establecer una mirada científica. Desde el Centro de Estudios Ambientales y el Green Lab se impulsan proyectos de restauración de suelos degradados –página CEA Green Lab– (tales como el Proyecto Mendebaldea) que siguen la filosofía del Pacto Verde Europeo incluyendo acciones de conservación, reforestación y reducción de contaminantes y gases de efecto invernadero, así como incorporan la colaboración con centros de investigación que aportan una garantía científica e innovadora a los proyectos.

 

Resumen de la sesión: «Vacas y suelos contra el Cambio Climático»

El jueves 16 de enero David González, técnico de Sustraiak Habitat Design impartió la charla «Vacas y suelos contra el Cambio Climático» en Ataria , Vitoria-Gasteiz. El CEA Green Lab asistió a esta ponencia entre el numeroso público y por su relación con la línea de investigación de suelos dejamos un resumen de los puntos tratados más destacados:

Nuestros suelos son el reservorio de carbono más importante de nuestro planeta, debido a que los océanos se encuentran saturados de CO2 y ya no son capaces de secuestrar más carbono atmosférico.

Según el último informe del IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático) para que a finales de esta década no se produzca un incremento de la temperatura global de más de 1.5ºC, las emisiones de CO2 se deben reducir en al menos un 55%. Sin embargo, debido al modelo de producción que poseemos actualmente, para producir 2 Kcal de alimento es necesario consumir 10 Kcal de combustibles fósiles. Por ello, es necesario desarrollar una agricultura y una ganadería más sostenible que se aleje del modelo actual intensivo.

Uno de los grandes problemas a los que se enfrentan los suelos es a la pérdida de materia orgánica debido a la erosión que produce dejar el suelo al descubierto por arar en exceso (pérdida por escorrentía) y el uso de fertilizantes químicos. Se estima que se han perdido más de un 70% de las reservas de carbono en forma de fertilidad, las cuales se destruyen y se liberan a la atmósfera en forma de CO2. A su vez, esto provoca la pérdida de los microorganismos del suelo, como los hongos, encargados de fijar el nitrógeno atmosférico en formas utilizables por las plantas. Por ello, la relación agricultura-ganadería es tan importante, debido a que la ganadería cierra el ciclo fertilizando el suelo de forma natural.

El carbono que es fijado en el suelo deriva de la descomposición de la materia orgánica y se conoce con el nombre de humus, el cual tiene la función de fijar contaminantes, mantener la humedad del suelo y alimentar a la red trófica que habita en él. Se sabe que entre el 20-40% de los azúcares que genera la planta se liberan a través de las raíces y son aprovechados por los microorganismos. Dichos microorganismos van a producir minerales que serán de nuevo utilizados por la planta. Esta relación de intercambio de materias se conoce como simbiosis.

Por otro lado, la ganadería no estabulada tiene un gran valor a la hora de mantener los paisajes, como es el caso de las dehesas, fruto de la combinación de pastos, cultivos y ganado. En la gestión de pastos tiene gran importancia el metano derivado de la fermentación anaeróbica de la digestión de los rumiantes, que es liberado en la naturaleza y es aprovechado posteriormente por la microbiota metanótrofa que se encarga de recuperar el metano atmosférico y absorberlo. Es cierto  que existe un problema en el modelo industrial ganadero, ya que hay que alimentar y albergar a un gran número de vacas, sin embargo, el metano liberado a la atmósfera por estos animales, tan solo representa un 5% del total de emisiones de nuestro planeta.

Frente a los modelos industriales, la agricultura regenerativa tiene como objetivos:

  • Mantener los suelos cubiertos sin arar, para no perder materia orgánica y evitar romper los ciclos naturales de los microorganismos. Por lo tanto, se deja el suelo en reposo el máximo tiempo posible.
  • Potenciar la diversidad de plantas y alejarse de los monocultivos.
  • Partir de la premisa de que hay que dar de “comer” al suelo, no a las plantas.
  • Incorporar la ganadería en este proceso, la cual remueve y estercola el suelo en sus procesos de migración.

La agricultura regenerativa tiene en cuenta que los ecosistemas como los pastizales están adaptados a cargas muy fuertes de ganadería y a tiempos muy largos de descanso. Para ello, se realiza un pastoreo rotacional que se basa en la restauración de hectáreas a través del ganado. El ganado rota a través de parcelas previamente delimitadas, por lo que al volver el ganado a la primera parcela ésta ya se ha recuperado del impacto producido por los animales.

Por último, el diseño hidrológico de la agricultura regenerativa consiste en el uso de maquinaria que no voltea la tierra, sino que la ahueca para permitir la infiltración del agua y la aireación del suelo. Esto favorece a que haya una mayor proporción de raíces y por lo tanto una mayor concentración de materia orgánica, es decir, en agricultura regenerativa el almacenamiento hídrico aumenta al igual que la acumulación de materia orgánica.

Según estudios más recientes, para compensar las emisiones de CO2 atmosférico anuales habría que fijar un 0.4% de carbono en el suelo con todos los beneficios que ello conlleva. Y para volver a valores preindustriales de carbono atmosférico, habría que pasar 57 años llevando a cabo manejos sostenibles de agricultura. Sin embargo, dependiendo del tipo de modelo agrícola utilizado se han estimado valores de recuperación de hasta 7 años, aun así, no todos los suelos de nuestro planeta tienen la misma capacidad de absorción y estos valores tan solo son una estimación.