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Informe especial del IPCC sobre el cambio climático y los gases de efecto invernadero en los ecosistemas terrestres

INTRODUCCIÓN

En este informe especial realizado por el IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático) se abordan varios temas del cambio climático y su relación con el suelo, analizando desde los gases de efecto invernadero, los flujos en ecosistemas terrestres, los usos del suelo y la gestión sostenible del mismo (adaptación y mitigación), hasta la desertificación, la degradación del suelo o la seguridad alimentaria.

A continuación hemos extraído algunas de las conclusiones que nos han parecido más relevantes de cara a la lucha contra el cambio climático desde la gestión del suelo. El documento original se puede consultar aquí.

El suelo provee al ser humano de comida, agua y otros servicios ecosistémicos tales como la biodiversidad. Juega un papel muy importante en la regulación del clima, siendo usado entre un cuarto y un tercio de su superficie para la producción primaria. Desde un enfoque económico, los servicios ecosistémicos del suelo a nivel mundial se han valorado como equivalentes al Producto Interior Bruto (PIB ) global anual. Por otro lado, la actividad del ser humano afecta a más del 70% de la superficie terrestre no cubierta de hielo.

 

SECUESTRO DE CARBONO EN EL SUELO

El suelo es tanto una fuente de gases de efecto invernadero como un sumidero y en él se produce un intercambio de energía, agua y gases entre la superficie de la tierra y la atmósfera. Se estima que un 23% de los gases de efecto invernadero de origen antropogénico, son derivados de la agricultura, silvicultura y otros usos del suelo. Estas actividades producen aproximadamente el 13% de emisiones de CO2, 44% de emisiones de metano y el 82% de emisiones de óxido nitroso (N2O). La respuesta natural del suelo a este cambio medioambiental inducido por el ser humano, ha sido secuestrar alrededor de 11.2 Gt de CO2/año durante el periodo de tiempo 2007-2016. Sin embargo, es incierto el futuro del suelo como secuestrador de carbono debido al cambio climático, ya que se espera que con el deshielo del permafrost se liberen grandes cantidades de carbono a la atmósfera. Por otro lado, las emisiones antropogénicas de N2O se deben principalmente a la aplicación ineficiente de nitrógeno en los suelos de cultivo. Asimismo, el 25-30% del total de comida producida se pierde o se tira, de este modo se produce un aumento de los gases de efecto invernadero. Además, desde 1961, la producción total de comida se ha incrementado un 240%.

LA DEGRADACIÓN DEL SUELO 

Los ecosistemas terrestres y la biodiversidad son vulnerables al cambio climático y al tiempo extremo, por lo que una gestión sostenible del suelo puede contribuir a reducir el impacto negativo de numerosas actividades. Un cuarto de la superficie terrestre no cubierta por hielo, está sujeta a la degradación humana, tanto que se ha estimado que la erosión del suelo agrícola es de entre 10-20 (suelo no labrado) a más de 100 veces (labranza convencional) mayor que la formación de suelo. Esto está influenciado por el cambio climático que exacerba la degradación del suelo, de modo que el área anual de tierra sometida a sequía se incrementa en más de 1% al año. En 2015, el número de personas que vivían en áreas que experimentaban desertificación ascendía a los 500 millones.

 

CONSECUENCIAS DEL CAMBIO CLIMÁTICO

Los cambios en el uso y condiciones del suelo pueden reducir o acentuar el calentamiento global, así como afectar a la intensidad, frecuencia y duración de eventos extremos. De este modo, los cambios en la cobertura del suelo han contribuido a liberar CO2 a la atmósfera produciendo un incremento de la temperatura global y del albedo. Se espera que el cambio climático altere las condiciones del suelo y esto tenga repercusión en el clima regional:

  • En las regiones boreales la línea arbórea migraría hacia el norte y la estación de crecimiento se alargaría. La subida de temperaturas durante el invierno disminuiría la cobertura de nieve y por lo tanto, el albedo. La temperatura se reduciría en la época de crecimiento debido a la evapotranspiración de la vegetación.
  • En las regiones tropicales se incrementarían los patrones de lluvias, de modo que el crecimiento de la vegetación reduciría el calentamiento global.
  • En las zonas áridas, se incrementaría la gravedad de las olas de calor mientras que en las zonas de suelos más húmedos el efecto sería el contrario.
  • Las áreas urbanizadas y sus alrededores sufrirían un aumento de la temperatura, principalmente la temperatura nocturna sería la que se vería más afectada.

 

ACCIONES PARA FRENAR LOS EFECTOS DEL CAMBIO CLIMÁTICO

Los riesgos del cambio climático relacionados con la degradación del suelo son mayores en aquellas zonas de mayor densidad poblacional, mayor uso del suelo y menor capacidad adaptativa. Estos escenarios exponen a la población a ecosistemas degradados, incendios forestales, e inundaciones en las zonas costeras. Desde una perspectiva propositiva, existen varias acciones relacionadas con el manejo de los suelos que tienen como objetivo reducir los efectos del cambio climático: producir alimentos de manera sostenible, desarrollar un manejo de los bosques más sostenible, el manejo del carbono orgánico del suelo, conservar los ecosistemas y reforestar, reducir la deforestación y degradación, y reducir la pérdida de comida. Algunas respuestas son más inmediatas como la conservación de ecosistemas con alta tasa de carbono, mientras que otras pueden llevar décadas como la reforestación y la restauración de ecosistemas.

La restauración natural de la vegetación y la reforestación de suelos degradados enriquece a largo plazo la capa superficial y el subsuelo, que aumentarán su tasa de secuestro de carbono. Así como reducir la conversión del uso del suelo de forestal a no forestal (agrícola o urbanizable).

 

SE NECESITA FINANCIACIÓN

Se calcula que la inversión inicial para poner en marcha modelos de gestión sostenible del suelo puede oscilar desde 20 $/ha hasta 5.000 $/ha. Por ello, si los gobiernos facilitan las ayudas económicas se pueden superar las barreras para la adopción de estas medidas, especialmente para los pequeños agricultores. A corto plazo, el cambio de dieta a una más equilibrada puede ayudar a reducir la presión sobre los suelos y a su vez, proporcionar importantes beneficios a la salud humana a través de una mejoría en la nutrición. Aplazar la puesta en marcha de algunas acciones podría dar lugar a algunos impactos irreversibles en algunos ecosistemas, lo que a largo plazo se traduce en un aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero las cuales acelerarían el calentamiento global.

 

EJEMPLOS EN VITORIA-GASTEIZ

En Vitoria-Gasteiz el Ayuntamiento y el Centro de Estudios Ambientales promueven desde hace años una línea de recuperación de suelos degradados con varios proyectos piloto en marcha donde se maximiza la fijación de Carbono, la reforestación de zonas verdes y la reducción de la contaminación del suelo. Pueden consultarse algunos de estos proyectos en

www.vitoria-gasteiz.org/suelosdegradados

Referencia:

IPCC, 2019: Climate Change and Land: an IPCC special report on climate change, desertification, land degradation, sustainable land management, food security, and greenhouse gas fluxes in terrestrial ecosystems [P.R. Shukla, J. Skea, E. Calvo Buendia, V. Masson-Delmotte, H.-O. Pörtner, D. C. Roberts, P. Zhai, R. Slade, S. Connors, R. van Diemen, M. Ferrat, E. Haughey, S. Luz, S. Neogi, M. Pathak, J. Petzold, J. Portugal Pereira, P. Vyas, E. Huntley, K. Kissick, M. Belkacemi, J. Malley, (eds.)]. In press.

Las imágenes que se muestran se han extraído de dicho documento.