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Categorías: Notas de prensa  —  Komunikazio Zerbitzua / Servicio de Comunicación  —  15 marzo 2013 14:12

-El Ayuntamiento alega también contra la circulación preferente de las bicis por el carril derecho y su preferencia de paso en cruces de peatones

Los grupos políticos del Ayuntamiento de Vitoria han decidido  por unanimidad presentar alegaciones al borrador del nuevo reglamento general de circulación que está tramitando actualmente el gobierno central. En concreto, el Consistorio se opone a la obligatoriedad de usar el caso por parte de los ciclistas cuando estos se desplacen por la ciudad debido a que “no está suficientemente contrastada su justificación de uso”.

Además de esta cuestión, el Ayuntamiento también considera arriesgada la circulación preferente por el carril derecho que se establece para las bicis cuando éstas transiten por vías con límite de velocidad igual o inferior a 50 km/hora. Una alegación en la que se propone utilizar el centro del carril.

La última de las alegaciones se refiere a la prioridad de paso sobre vehículos a motor que la nueva norma establece para las bicicletas en aquellos cruces de peatones que no cuenten con pasos específicos para las bicis. En este caso, el rechazo se justifica por razones de seguridad.

En estas tres alegaciones, el Consistorio considera que las modificaciones propuestas a la norma “sería conveniente llevarlas a cabo en beneficio de la seguridad vial y de la apuesta por la bicicleta como opción deseable en relación a la movilidad urbana sostenible”

El Ayuntamiento de Vitoria ha enviado hoy mismo estas tres alegaciones a la directora general de tráfico dentro del plazo de 10 días naturales para poder remitirlas tal y como el propio borrador establece.  

ALEGACIONES

En el Título VI “De la circulación de las bicicletas”, del borrador de proyecto de Reglamento General de Circulación, observamos distintas cuestiones que se entiende sería conveniente modificar en beneficio de la seguridad vial y de la apuesta por la bicicleta como opción deseable en relación a la movilidad urbana sostenible.

PRIMERA.-

Artículo 176. Posición en la vía.

2. En vías con límite de velocidad igual o inferior a 50 km/h, que dispongan de al menos dos carriles de circulación por sentido, los ciclistas circularán por la calzada y por el carril derecho, favoreciendo el tránsito del resto de vehículos que circulen a mayor velocidad. Podrán circular por los otros carriles cuando vayan a cambiar de dirección, o cuando lo precisen.

En las que dispongan de un carril de circulación por sentido, los ciclistas circularán preferentemente por la parte derecha del carril en la medida en que su seguridad y la de los otros usuarios lo permitan, favoreciendo el paso a otros vehículos.

Se considera arriesgado, desde el punto de la seguridad del usuario de la bicicleta, el orientar la circulación del ciclista en calles de un único carril de circulación en la parte derecha del mismo, ya que tal práctica puede ir en muchos casos en contra de la integridad física del ciclista en su circulación por la calzada, al no garantizarse en muchos casos unas mínimas distancias de seguridad entre el ciclista, el vehículo que le adelanta, los vehículos aparcados,…

Se entiende que la bicicleta, en su consideración de vehículo debería poder ejercer su derecho como tal pudiendo ocupar el centro del carril. La redacción tal y como está planteada podría llevar a situaciones de indefensión, en el caso el ciclista se vea obligado a justificar su posicionamiento en el carril en función de su percepción de cuál es una distancia adecuada de seguridad. Es por ello, por lo que se entiende que esta medida parece poco coherente con el objetivo apuntado de reducir la siniestralidad recogido en la exposición de motivos del borrador.

SEGUNDA.-

Artículo 176. Posición en la vía.

8. En los pasos para peatones que no cuenten con pasos específicos para bicicletas, los ciclistas que circulen por la acera-bici o por la acera podrán utilizar aquéllos para cruzar la calzada, adaptando su velocidad a la del peatón y cuidando de no ponerlos en peligro. En este caso, las bicicletas tendrán prioridad de paso sobre los vehículos a motor, y los peatones sobre las bicicletas.

Atendiendo a la seguridad vial, se considera inapropiado otorgar la prioridad de los ciclistas sobre los vehículos a motor en cualquier tipo de paso de peatones. Las características de la circulación de éstos no hacen sino indicar que esta prioridad supone un riesgo tan evidente como evitable. De hecho las estadísticas de accidentabilidad reflejan que, a día de hoy, la mayor parte de las colisiones entre automóviles y bicicletas se están produciendo en este tipo de situaciones, por lo que esta medida parece poco coherente con el objetivo apuntado de reducir la siniestralidad recogido en la exposición de motivos del borrador.

TERCERA.-

Artículo 179. Otras normas.

1. Los ciclistas, y en su caso los ocupantes, estarán obligados a utilizar cascos de protección homologados o certificados según la legislación vigente. Los ciclistas en competición y los ciclistas profesionales en entrenamiento o en competición, se regirán por sus propias normas.

Se entiende que no existe una justificación suficientemente contrastada que respalde la adopción de la obligatoriedad a utilizar cascos homologados en ámbito urbano.

El casco no deja de ser un elemento de protección pasiva, que si bien podría ser lógico recomendar su uso, no termina por garantizar lesiones de importancia en gran parte de las colisiones entre automóviles y bicicletas, las cuáles por el contrario sí que podrían atenuarse de manera importante a través de la adopción de otras medidas activas, como es el caso del calmado del tráfico. Además, la generalización del casco puede llegar a trasladar un mensaje de riesgo entre la ciudadanía que creemos injustificado atendiendo a las cifras oficiales de accidentabilidad a nivel continental, al tiempo que una falsa sensación de seguridad entre sus portadores.

Por otro lado, salvo Eslovenia, en ningún otro Estado Miembro se exige el uso del casco de bicicleta en ámbito urbano, existiendo sin embargo evidencias constatables de que en aquellos países en los que se ha reglamentado tal obligatoriedad en ámbito urbano, como es el caso de Australia, Nueva Zelanda y Canadá, ha tenido como efecto un descenso notable del usos de la bicicleta en la movilidad urbana cotidiana.

En un contexto de promoción de la movilidad activa en nuestras ciudades, arrastrando además nuestro país un notable déficit en lo relativo al uso de la bicicleta si lo comparamos con la mayor parte de Estados Miembros, parece por tanto poco aconsejable la adopción de esta medida, además de parecer igualmente poco acorde con el objetivo de potenciación del uso de la bicicleta recogido en la exposición de motivos del borrador, por lo que se solicita no se incluya finalmente en el RGC.

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