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Ensanche 21 recoge el balance de su actividad, resultados y líneas estratégicas en la primera memoria de la sociedad

En el informe destaca la situación financiera de la sociedad urbanística que por primera vez en años no arrastra pérdidas y consigue sanear su balance

 

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Ensanche 21 Zabalgunea ha recogido el balance de su actividad, resultados y líneas estratégicas en la Memoria Anual 2020, la primera que edita la sociedad municipal y que hoy ha sido presentada al consejo de administración.  Según ha trasladado su presidenta, Ana Oregi, se trata de “una radiografía clara y accesible para entender el objeto y las grandes cifras de una entidad que a lo largo de su vida ha ido redefiniendo su esencia y objetivos y que hoy en día se ha convertido en un pieza estratégica en la aplicación del modelo de ciudad, que aúna compromiso social, ambiental y económico, posicionamiento internacional y responsabilidad con nuestro futuro, apostando por acciones que minimicen el impacto del cambio climático y favorezcan la necesaria transición energética”.

La publicación recoge información precisa sobre el ámbito de actuación de Ensanche 21, la relación de sus órganos de gobierno y de personal y un exhaustivo informe de actividad  de la sociedad estructurada en capítulos: Rehabilitación de vivienda y regeneración, Desarrollo de acciones sociales,  Gestión del patrimonio de la sociedad, Actuaciones urbanísticas,  Líneas de estudio e innovación, y Actividad Pública.

Además, la memoria dedica un apartado concreto a las cuentas anuales de Ensanche 21 que por primera vez en años no arrastra pérdidas y consigue sanear su balance.

 

Cuentas saneadas

En ese sentido, Ana Oregi ha explicado a las y los consejeros que las cuentas de 2020 son especialmente buenas porque se ha aprobado definitivamente el proyecto de reparcelación de Salburua y Zabalgana, lo que ha permitido registrar las parcelas resultantes con los aprovechamientos incrementales correspondientes. Esto supone para Ensanche 21 la incorporación de suelo para más de 9.000 viviendas en estos barrios, evitando así la necesidad de consumir nuevos terrenos para edificar durante muchos años. Además, se han liquidado las Juntas de Compensación de estos barrios, lo que ha permito a Ensanche 21 cobrar las cuotas de urbanización pendientes que estas le adeudaban.

Teniendo en cuenta esa situación extraordinaria, se ha conseguido un beneficio final de 42.557.375,70 €, como consecuencia básicamente de la contabilización de las parcelas resultantes de la redensificación.

Ahora bien, ese beneficio acaba con los resultados negativos de ejercicios anteriores, que acumulaban la cantidad de 8.477.252,29 €. Es decir,Ensanche 21 ya no arrastra pérdidas de otros años.

La sociedad ha logrado también reducir las deudas con los bancos en unos 6,7 millones de euros: ha pasado de «deber»  38.957.992,57 € en 2019  a 32.246.795,41 € en 2020.

Por otra parte, los fondos propios de la Sociedad han crecido en unos 17 millones de euros (pasan de 157.406.728,12 € a 174.464.986,43 €). Esto habla muy bien de la solvencia de Ensanche 21, que en su balance presenta algo más de un 84% de fondos propios frente a un pasivo que no llega al 16%.

 

 

Una nueva forma de entender el futuro

Ana Oregi destaca en la memoria que Ensanche 21 Zabalgunea “enfoca su acción hacia una nueva forma de entender el futuro más inmediato con las miras puestas en las tendencias de ciudades europeas con las que comparte problemática pero también soluciones: la rehabilitación urbana en clave de eficiencia energética. Y es que tenemos la convicción de que el mayor potencial de eficiencia energética y de reducción de emisiones se encuentra en los hogares, el pequeño comercio, la comunidad, el barrio, los modos de movernos y de consumir”.

Así, Ensanche 21 centra ese enfoque inequívoco en la lucha contra el cambio climático en los estudios y planes de rehabilitación de edificios y espacio públicos de los barrios más antiguos de la ciudad, desde el Casco Medieval a los denominados Barrios de Oro. “Pero también miramos por la coherencia en ese modelo de ciudad y así hemos cerrado este año una tarea pendiente desde hace años en Vitoria-Gasteiz: la concreción de cómo queremos crecer por Salburua y Zabalgana con el menor consumo de suelo posible y favoreciendo la creación de comunidad, de vida de barrio, cosiendo desde dentro los espacios y ámbitos urbanos. El replanteamiento de las ayudas de rehabilitación para llegar a las familias y edificios que más lo necesitan; el refuerzo en la colaboración que ya desarrollamos con otras instituciones como Alokabide, Cruz Roja y nuestros servicios sociales para facilitar viviendas a familias vulnerables y el afianzamiento del Observatorio de Vivienda, entre otros proyectos, son los retos con los que hemos emprendido este nuevo año y un ciclo ilusionante para Ensanche 21 Zabalgunea”, detaca Ana Oregi.

 

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