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Mi viaje a Irlanda

Todo comenzó cuando, en febrero, una compañera de clase me comentó la idea de viajar a Irlanda. La idea me llamó la atención porque me habló de una página web (couchsurfing.com) donde la gente te ofrecía alojamiento gratis en sus casas para estancias cortas.

A partir de ahí, comenzamos a enviar un montón de correos a distintas personas que residían en Dublín y totalmente convencidas de que nos dirían que sí, compramos los billetes de avión en marzo. No facturamos maletas y tampoco recomiendo hacerlo a no ser que sea para estancias superiores a una semana fuera de casa, así es mucho más cómodo.

La cosa se torció cuando todos nos contestaron que no y nosotras nos quedamos con nuestros billetes de avión y nuestras caras de lelas… Para solucionarlo, decidimos buscar alojamiento en un hostel. Miramos y comparamos varios pero nos decantamos, finalmente, por Egali Hostel donde por 16€/noche podíamos dormir en una habitación compartida con otras 14 personas más.

Con antelación y por Internet reservamos algunas cosas más: la visita a la fábrica de Guinness, la excursión a los acantilados de Moher y el Tour por Wriclow. Además, como nuestros vuelos salían desde el aeropuerto de Barajas, también tuvimos que comprar billetes de autobús Vitoria-Madrid de manera previa. Cabe destacar que con la Tarjeta de Estudiante Internacional (ISIC) obtuvimos varios descuentos (en el museo del Leprechaun, museo de Dublinia, la Catedral de San Patricio…).

El día 8 de junio dio comienzo nuestro viaje, un viaje de 5 días en el que nuestro objetivo era conocer al máximo Irlanda. Nada de relax, la mayor cantidad de turismo posible.

A las 10:30 de la mañana salí de mi casa y me dirigí a la estación de autobuses. A las 19:30 ya estábamos en la puerta de embarque, preparadísimas. El vuelo se retrasó dos horas y llegamos al hostel a las 02:45 de la madrugada. Para no retrasarnos aún más decidimos coger un taxi que nos dejase en la puerta (nos salió barato puesto que lo compartimos con una chica de La Rioja, con la que hicimos amistad durante el retraso de nuestro vuelo, ¡hay que tener contactos en todos los lados!).

Las excursiones fueron geniales, Dublín es estupendo y su gente mucho más. Cada vez que alguien nos veía mirando un mapa se acercaba a preguntarnos si necesitábamos ayuda (una vez hasta se nos acercó un chico montado en una moto). Si no tienes un alto nivel de inglés tampoco es algo grave, allí las personas hacen un gran esfuerzo por conseguir entenderte. Pero eso sí, ya que estás allí es bueno intentar hacer oído y practicar el idioma.

La estancia en el hostel también me gustó, aunque para gustos están los colores (mi amiga dijo que no repetiría la experiencia). Alojarme allí me sirvió para relacionarme con gente a la que también le gusta viajar y relacionarse con gente de distintas culturas. Recomiendo reservar algunas horas del día para hacer vida en el hostel. Nosotras hicimos dos amigas de Míchigan, les enseñamos a jugar a las cartas y ellas a nosotras al beer pong.

Otra recomendación es la de crear un pequeño horario para aprovechar mejor el tiempo y llevar un mapa (aunque también merece la pena perderse un poquito y conocer lugares inesperados). Antes de viajar también está bien documentarte un poco sobre el país, sus costumbres y descubrir las cosas que son gratis (escuchar música en directo en algunos bares de Temple Bar, visitar parques, varios museos…).

Si quieres y puedes, no lo dudes, viaja, porque además de disfrutar ¡viajar es la mejor escuela!

Yo disfrutando en los acantilados de Moher

Aquí paseando por el cementerio de la abadía de Corcomroe

¡Pelos al viento! Es una de las maneras de disfrutar del clima de Irlanda

Ana Victoria Santamaría (21años)

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