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El Jarillo una joya turística

Tenía tantos maravillosos sitios que me costo decidir este mes el viaje y tome la decisión de hablarles de unas montañas rodeadas de naturaleza viva. Este fue un paseo al Jarillo un pueblo turístico donde montar a caballo, comer rico y descasar es la orden del día.

En estas montaña verás las tradiciones alemanas en las calles, infraestructura y también su gente.. Inmigrantes y descendientes que migraron a Venezuela y desde entonces tienen una comunidad y espacios turísticos para todo el que los quiera visitar.

En esta ocasión viajé con mi novia donde pasamos dos fabulosas semanas comiendo ternera y degustando comida típica de la región, donde no encontraras un McDonald’s ni Burger King, si no comida tierna hecha a leña y postres a bases de fruta recién cosechada, fresas con chocolate, higos, catalinas, melocotones entre muchas otras cosas más.

No he viajado a Alemania nunca pero estar una semana en estos parajes es como estar en un pedacito de ella, con su gente y tradiciones…

100% recomendado!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Warling Castro (30 años)

Descubriendo Florida

Por suerte o por desgracia, el destino quiso que el otoño pasado mi pareja tuviera que trasladarse a Boston para trabajar en una prestigiosa universidad y vivir una nueva y apasionante experiencia. Ante  nuestra  relación  se  presentaba  un  nuevo  reto,  pero  a  pesar  de  los  kilómetros  que  nos separaban una vez más lo hemos superado. Sin duda alguna, lo mejor de este periodo ha sido los viajes  que  hemos  hecho  por  Estados  Unidos  y  los  maravillosos  sitios  que  hemos  visto  en  cada uno de ellos. Después de haber conocido la Costa Este y la Costa Oeste, nos apetecía un destino más tranquilo para el verano, donde pudiésemos disfrutar tirados en la playa. Así, nuestro destino elegido fue  Florida:  Miami,  sus  alrededores  y  los famosos  parques temáticos  de Orlando  con  los que tanto había soñado cuando era una niña.

Tras de un largo viaje, el 16 de julio llegué al aeropuerto de Miami y allí estaba Gianfelice esperándome.  Después  del  esperado  reencuentro,  nuestra  primera  impresión  fue  la  de  estar  en  Latino América en vez de en Estados Unidos, ya que no hacíamos más que oír español por todas partes. Durante nuestra estancia hemos comprobado que no fue tan solo una primera impresión: después de haber pasado diez días en Florida podemos decir que prácticamente no nos ha servido el inglés para nada. Por lo tanto recordad que Miami no es un buen sitio si el objetivo es mejorar el inglés.

El sitio que elegimos para alojarnos durante las primeras noches fue la parte sur de Miami Beach. Es una zona llena de vida, segura y muy cercana a esas playas que tantas veces habíamos visto en las películas. La escena hace honor al estereotipo de  Miami Beach; surfistas intentando coger olas  en  un  mar  de  color  turquesa,  patinadores  deslizándose  por  Ocean  Drive,  modelos  luciendo sus cuerpos esculturales en la playa, famosos entrando y saliendo de los clubes más exclusivos, tiendas de diseño y discotecas abiertas hasta el amanecer… A nosotros nos gustaba ir a la playa a las 8 de la mañana cuando todavía no habían llegado ni los socorristas: teníamos la playa limpia limpia toda para nosotros, los baños que nos dábamos en ese agua cristalina eran increíbles y el sol no era tan abrasador. A medida que iban pasando las primeras horas de la mañana, la playa se iba llenando de muscullitos y bikinis imposibles que creaban un curioso pase de modelos a lo largo de  la  orilla digno de  ver.  Además  de esta playa de  más  de  15  kilómetros  de  largo,  en esta zona es fundamental visitar Ocean Drive, Linconld Road, Española Way, Collins Avenue, Lummus Park Beach y el Art District. En todas estas calles se encuentran restaurantes y locales de fiesta para  todos  los  gustos  y  bolsillos,  además  de  muchos  puestos  de comida  ambulante  con predominancia de comida latina.

Dejando  South  Beach  a  un  lado,  otro  día  se  puede  dedicar  a  conocer  el  Downtown  de  Miami. Nosotros  utilizamos  el  transporte  urbano  para  llegar  hasta  allí  por  2,25$  y  una  vez  dentro,  se puede  utilizar  el  Metromover  de  forma  gratuita  para moverse  por  allí,  una  especie  de  tranvía elevado. Una vez dentro del centro de Miami, es imprescindible visitar Bayside Blaster y coger uno de los barcos que ofrecen una vista panorámica de toda la costa y del centro de Miami. Además, todas estas rutas en barco por Miami están narradas en castellano, son realmente emocionantes porque  precisamente  lentas   no  van  durante  el  recorrido  y  también  permiten  conocer  las impresionantes  casas  de  Shakira,  Alejandro  Sanz,  David  Bisbal  y  muchos  otros  famosos. Obviamente  todas  con  acceso    privado  al  mar.  Otro  atractivo  importantísimo  para  ir  a  visitar  al centro  de  Miami  es  el  Bayfront  Park,  un  fascinante  paseo por  la  orilla  del  mar,  junto  el  lado  de Bayside Blaster, en el que también se puede disfrutar de las mejores vistas de Biscayne Bay y del puerto  de  Miami.  Por  último,  cerca  del  centro  de  Miami  se  encuentra  Key  Biscayne,  dónde podremos pasear y bañarnos en el hermoso parque de Bill Baggs e ir a visitar el Cabo Florida en el extremo sur del parque. Esta zona es un lugar genial para descubrir el mar en Miami, ya que es una playa con todos los servicios y en medio de la naturaleza.

Los  barrios  de  Miami  también  son  un  punto  caliente. El  barrio  de  Little  Havana  es  uno  de  los barrios más populares para los turistas que visitan la ciudad y un punto de interés imprescindible. Este barrio es el testimonio vivo de la inmigración cubana a Miami que empezó en 1959, cuando Fidel Castro llegó al poder, y todos sus disidentes decidieron emigrar del país. Paseando por sus calles uno se olvida de Estados Unidos y se sumerge en un mundo latino muy auténtico. La calle ocho,  llena  de  tiendas  de  alimentación  cubana,  puros  de La  Habana,  restaurantes  cubanos (parada obligatoria para  probar  los  maduros  y  la “ropa  vieja”),  etc. y  el  Dominos  Park, donde  los cubanos  jubilados  juegan  de  forma  continuada  al  Dominó,  son  puntos  imperdibles.  Como curiosidad, mientras paseábamos por la famosa calle entramos en una tienda que vendía todo tipo de  objetos  típicos  cubanos.  Nuestra  sorpresa  fue  inmensa  cuando  entre  diferentes  juegos  de mesa, encontramos unas barajas de cartas de Fournier hechas en Vitoria.  Por otro lado, el idílico barrio de Coral Gables que cuenta con la piscina más impresionante del mundo, Venetian Pool, y el barrio de Coconut Grove, barrio bohemio por excelencia, dónde seguro que encontraremos un muy buen lugar dónde comer y tomar una copa en Miami, también sos dignos de ver.

Por último, mi última recomendación sobre Miami es dedicar una mañana a visitar los Everglades. 

El Parque Nacional de los Everglades de Florida es uno de los parques naturales más singulares de los Estados Unidos. Situado en el extremo sur de Florida, el parque es el hogar de 14 especies en peligro de extinción y un escenario perfecto para dar un paseo en airboat y ver a los aligator en su  hábitat natural.  Nosotros no fuimos  muy afortunados  y apenas  vimos un  par  de  caimanes,  ya que más tarde supimos que los meses estivos no eran la mejor época. Sin embargo, el paseo en barca por el inmenso pantano y la degustación de cola de aligator y ancas de rana que hicimos en el restaurante, merecieron la pena.

Una vez dada por finalizada nuestra estancia en Miami, cogimos un coche de alquiler   y pusimos rumbo  hacia  el  próximo  destino:  los  Cayos  de  Florida.  Situados  al  sur  de  Florida,  los  cayos  son una cadena de pequeñas islas unidas entre sí por 22 puentes. La verdad es que podríamos hablar de  una  catástrofe,  ya  que  estos  puentes  estropean  el  paisaje  paradisiaco  que  forman  las  casi 1700 islas; pero tenemos que reconocer que conducir a lo largo de 250 km por encima del mar es un auténtico privilegio.  El cayo que se encuentra más al sur y el más conocido es Key West, más conocido  como  Cayo  Hueso  por  la  gran  cantidad  de  huesos humanos  que  encontraron  allí  los primeros  colonizadores.  Allí  pasaríamos  una  noche  pero  antes  de  llegar, fuimos haciendo  varias paradas en cada playa que nos gustaba; por lo que las paradas fueron muchas:  John Pennekamp Coral  park  (ideal  para  practicar  snorkielling),  Islamorada,  Sombrero  Beach,  Bahia  Honda  State Park, etc.

Key West es  un  pequeño  pueblo  que  se  puede  recorrer  en un día,  pero  yo  recomendaría  un  mínimo  de  dos  para  realizar  diversas  actividades  acuáticas  y  pasear  por  sus  tranquilas  calles.  La arteria principal de Key West es Duval Street y cerca de ella se encuentra la casa di Hemingway que  se puede  visitar  y  la pequeña  casa  blanca del  presidente  Truman.  En  Fort  Zachar  Taylor  se encuentran las mejores a pesar de que tienen un pequeño inconveniente: son de pago. Uno de los lugares más fotografiados de Cayo Hueso es la enorme boya que marca el punto más meridional de  los  Estados  Unidos.  En  ese  punto,  donde  las  olas  golpean  con  fuerza,  termina  el  estado  de Florida y comienza el deseado Caribe. Es más, en este punto Cuba se encuentra a escasos 150 km mientras Miami está a 270. Por último, algo imperdible en Key West es disfrutar de una puesta de sol  muy especial desde  Mallory  Square:  multitud de  personas,  músicos  y  malabaristas  se  reúnen  desde  dos  horas  antes  es  este  punto  para  celebrar  el  atardecer.  Ah!  Y  recordad  que  no  os podéis  ir  de  este  espectacular  sitio  sin  haber  probado  la famosa “key  lime”,  un  sabroso  pastel elaborado con lima.

Nuestro  viaje  estaba  llegando  a  su  fin,  pero  aún  nos quedaban  unos  intensos  últimos  días  en Orlando.

Desde que  tengo uso  de  razón,  recuerdo  como en  mi familia  cada  Navidad  se  hablaba de  que  la  próxima  Navidad  la  pasaríamos  todos juntos  en Disneyland  de  Orlando.  Sin embargo, hasta  el  día  de  hoy  no  había  sido  posible  y  tenía  una pequeña  espinita.  Por  lo  tanto,  cuando elegimos visitar Florida, mi única condición fue acabar el viaje visitando los parques. Una vez que empezamos a organizar el viaje, saltaron las alarmas cuando supimos que en Orlando había más de diez  parques de atracciones. Obviamente el dinero  y  el  tiempo no  nos  permitían  visitar  todos

Los  parques  de  Disneyland  están  compuestos  por  Magic  Kingdom,  Hollywood  Studios,  Epcot  y Animal  Kingdom.  Los  dos  primeros  son  del  estilo  de  los  de  Paris  pero  a  lo  bestia,  y  en  ellos  te sumerges en un mundo lleno de magia y diversión. Epcot está dedicado a la cultura internacional y a la innovación tecnológica y es muy interesante. Por el contrario, de Animal Kingdom se puede decir que es el menos “Disney” aunque no por ello de peor calidad, ya que sus atracciones y su particular  Safari  nos  encantaron.  Está  dedicado  al  mundo  de  los  animales;  en  él  se  pueden encontrar una gran representación de animales y en particular, destaco el festival del Rey Leon y el  musical  de  Buscando  a  Nemo,  ambos  espectaculares.  Como nosotros  ya  conocíamos  los parques  de  Paris  y  los  horarios  de  apertura  eran  de  8  de  la  mañana  a  medianoche,  decidimos combinar  Magic  Kingdom  con  Epcot  y  Hollywood  Studios  con Animal  Kingdom.  Para  hacer  esto posible y aprovechar de los parques al máximo fue fundamental madrugar y llevar un plan atado sobre las cosas que queríamos ver en cada parque y el itinerario que seguiríamos.por lo que decidimos dedicar cuatro días y visitar los 4 parques Disney y los dos de Universal.

 

Por  otro  lado,  aunque  los  parques  de  Universal  quizá sean  menos  conocidos,  nosotros  nos  lo pasamos  genial.  Hay un  mayor  número  de  montañas  rusas    y “atracciones

de adultos”  donde  la adrenalina  se dispara.  Sin  duda alguna, el  mayor  atractivo  de  estos  parques  y  lo  que  los hace  únicos, son las secciones dirigidas a Harry Potter. En la foto estamos junto al castillo de Hogwarts, y  si  ya  es  impresionante  por fuera,  imagínense  por  dentro.  Han  pensado en  cada detalle  y  cada escenario está recreado a la perfección. En este mundo mágico es posible utilizar varitas mágicas, probar grageas de todo tipo de sabores o la particular butterbeer y cómo no, endosar el uniforme del mago más famoso.

Con  el  viaje  recién  finalizado,  podemos  decir  que  hemos  vuelto  encantados  y  que  nos  hemos quedado con una grata impresión y satisfechos con todo lo vivido. Sin duda alguna nos quedamos con  cada  una de  las  playas  visitadas  y  los  momentos  de  adrenalina  vividos  en  Orlando.  Si  tuviésemos que decir un pero, diría que a lo mejor la época elegida no ha sido la mejor porque el sol calentaba  de  manera  continuada  durante  todo  el  día  y  a  veces  el  calor  era  sofocante.  Además, dado que en Florida el clima es muy agradable durante todo el año, recomendaría dejar el frío del invierno de Vitoria  a un lado y hacer las maletas para emprender este gran viaje, sea en pareja con amigos o en familia.

Nerea Gutierrez (24 años)

Las dos Alemanias

El concepto de “dos Alemanias” no deja lugar a dudas: una Alemania comunista y encerrada en valores pasados de moda, y, por otro lado, una Alemania abierta al consumismo, a las tecnologías y al porvenir. Este es el panorama que se presentaba en la actual Alemania durante una gran parte del siglo XX, por aquel entonces dividida en dos repúblicas diferentes: la democrática y la federal. No fue hasta 1989 que la caída del muro de Berlín propició la reunificación. Y eso tuvo mucho alcance.

El único lugar desde donde todavía hoy podemos encontrar rastros de lo que fue la Alemania más comunista se encuentra, como es obvio, al este del país. Yo y mi compañero italiano Nico, sumidos en la curiosidad por saber más sobre este rincón del país, nos subimos en un tren nocturno de diez horas partiendo desde Heidelberg con destino Dresde. No es que nos apasionen los viajes nocturnos (es más, los odio, no consigo dormir en el transporte), pero es lo más económico: ¡64€ ida y vuelta!

DÍA 1. DRESDE.

Nuestra temprana llegada hizo que pudiéramos aprovechar el día al completo, empezando desde la misma mañana. Caminando por la icónica Prager Straße, en la que se puede apreciar mejor que en ningún sitio cómo los edificios de origen comunista albergan grandes superficies comerciales, nos encontramos con un compañero italiano de Nico, que caminaba casualmente, y nos invitó a un café en su residencia de estudiantes.

Nos apuntamos a los habituales tours guiados a través del casco antiguo y el barrio de Neustadt y… Guau. Lo más impresionante fue la Frauenkirche (Iglesia de Nuestra Señora), la Hofkirche (catedral de la Santísima Trinidad), el palacio y la terraza de Brühl (un conjunto de edificios que se extiende a lo largo del rio Elba).

Nuestro alojamiento para el primer día era una habitación que encontramos en Airbnb por 10€ cada uno en un piso de estudiantes en la zona sur de la ciudad. De hecho, era la habitación de una chica que esa semana estaba de viaje y dejaba su habitación libre, con derecho a utilizar el resto de la casa como dos inquilinos más. La experiencia fue agradable, pues su compañero de piso nos ayudó mucho.

DÍA 2. WEIMAR, JENA, LEIPZIG

Weimar es simplemente una ciudad que más bien parece un pueblecito, con casas bajas y apenas edificios que superan las 3 plantas. Jena, por otro lado, la visitamos solo porque un compañero mío de universidad estaba de Erasmus ahí, pero lo cierto es que la ciudad no tiene nada que ver. Como en todos los viajes, siempre hay alguna decepción.

Como no queríamos dormir en estos pueblecitos, la noche la pasamos en Leipzig. Llegamos a la ciudad a las ocho de la tarde y nos dirigimos hacia donde vivía la otra estudiante que nos iba a dejar su habitación esa noche. Se suponía que nos abría la puerta su compañero de piso, pero nadie respondía. Nos dieron las diez y seguíamos esperando a que alguien nos abriera, porque podía ser que el chico no estaba en casa en ese momento… Pero no. Nos pusimos en contacto con la chica y nos dijo que justo ese día no podía. Qué odio y frustración: ¡a la intemperie! Con la poca batería que nos quedaba en el móvil buscamos el hostal más barato de la ciudad y encontramos XXXX junto a la estación de trenes, que al final nos salió por 20€ la noche por cabeza y la habitación no estaba nada mal. El karma nos devolvió lo que nos debía.

DÍA 3. LEIPZIG

Día completo por la ciudad que incluyó: la persecución de un borracho por las inmediaciones de unos edificios de lujo (los usamos para escondernos de él), la subida a la torre más alta de la universidad y a la XXXXX, desde donde se ofrecían unas vistas maravillosas de los distintos barrios de la ciudad y el contraste con los barrios de estilo comunista y los nuevos barrios.

La vuelta en tren: otras diez horas, de noche, una vez más. Estábamos tan dormidos que nos pasamos nuestra parada y nos tuvimos que bajar en Karlsruhe y volver hacia atrás…

Mikel Jato (20 años)

 

 

Un año en Amsterdam

El año pasado decidí embarcarme en la aventura de estudiar un Máster en Ámsterdam. Terminé la carrera de Psicología y, como muchos de los estudiantes de Grado, me encontré con el dilema de empezar a buscar trabajo o seguir estudiando. Como la situación en España no es muy prometedora en el tema laboral, decidí decantarme por la segunda opción.

Desde pequeña siempre me ha encantado viajar, conocer nuevas personas y culturas, así como descubrir nuevos lugares y experiencias. Cuando estaba en la carrera cursé un año de Erasmus en Irlanda. La experiencia fue muy enriquecedora, ya que además de aprender mucho en la Universidad también aprendí muchas otras cosas que no hubiese aprendido sin salir de casa. Por esta razón y ya que ningún Máster en España me convenció, decidí buscar Masters por Europa.

Una vez tomada la decisión de estudiar en el extranjero, empecé a buscar diferentes opciones y encontré muy buenas recomendaciones sobre la educación en Holanda. Sé que vivir fuera de casa es muy caro y más en Holanda, pero las oportunidades para europeos son muy buenas en este país y las tasas universitarias son muy bajas. Así es como decidí mudarme a Ámsterdam.

Cuando la gente pregunta por qué decidí venir a Ámsterdam, siempre les digo que nunca busqué Holanda; simplemente el Máster vino primero y la ciudad fue algo secundario. Pero desde el primer día que pisé Ámsterdam me he ido enamorando poco a poco la ciudad. De cómo las diferentes culturas conviven en el mismo lugar y cómo las diferencias no significan nada, sino que son una característica más que hace de Ámsterdam un lugar especial.

Ámsterdam es una ciudad joven y llena de vida. Para ser una de las ciudades más conocidas del mundo es un lugar pequeñito, con encanto y acogedor. No tiene nada que ver con las grandes capitales como Madrid, Londres o París. Es una ciudad echa a mi medida. Después de haber vivido toda mi vida en Vitoria no se me ha hecho difícil acostumbrarme a Ámsterdam y además, adoro poder usar la bici como hago en Vitoria.

Esta experiencia me ha dado la oportunidad de conocer otras personas y, sobre todo, conocerme a mí misma. No ha sido simplemente irme a estudiar fuera. Ha sido todo lo que he aprendido en el proceso de vivir fuera. Ha cambiado mi manera de ver las cosas.

Sé que haber hecho este Máster en España no hubiese significado lo mismo, rodeada de las personas que conozco (y que tanto he echado de menos), de mi familia, mis calles y mi ciudad. No voy a negar que no he echado de menos todo lo conocido, pero a veces necesitas irte lejos para apreciar lo que tienes cerca. Sé que haber hecho el Máster aquí no me hubiese hecho crecer y madurar tanto como lo ha hecho Ámsterdam.

Recomiendo a todo el mundo que tenga la oportunidad de irse fuera a estudiar que lo haga. Sé que da miedo y no es fácil decidir dejarlo todo por un tiempo e irte fuera. Pero también sé que va a aportar muchos cambios y perspectivas diferentes. A veces es difícil. Es difícil cuando lo único que quieres es llorar y contarle tus problemas a alguien conocido, pero al final aprendes a confiar en las personas que tienes a tu alrededor, a disfrutar del momento presente y las, de tus nuevas amistades.

También es bonito cuando vuelves a casa y ves todas esas caras conocidas que tanto has echado de menos. Para mí ha habido momentos duros, en los que lo único que quería era coger un vuelo de vuelta a Vitoria. Pero también sé que ha sido la decisión correcta, no me arrepiento y considero que todo lo positivo que me ha aportado Ámsterdam supera los malos momentos.

Esti Royuela (23 años)

Lugares espectaculares muy cerca

Fue hace ya 2 años, pero lo bueno no se olvida, o eso dicen. Era un verano caluroso, y mi mejor amiga y yo no sabíamos qué hacer pues toda la gente se marchaba de Vitoria. Se nos ocurrió una idea, así, a lo loco, y la pusimos sobre ruedas. Rumbo a Peñiscola. ¿ Y por qué Peñíscola ?, porque vimos anunciada en una farola un piso que se ajustaba a nuestras necesidades ( económicas, había que ahorrar para lo que nos esperaba 😛 ). Así de simple, cargamos con nuestras maletas y nos cogimos un bus.

Llegamos a Peñiscola y el sol deslumbró nuestras gafas de colores, pero sobre todo nuestra sonrisa brilló por los cielos.

¡¡¡ Era precioso!!!

Una sola playa, larga, con forma de media luna, y al final del todo, lo más preciado del pueblo : el “Papa Luna”.

Nos alojamos en el piso, en este caso, era una especie de urbanización donde teníamos acceso a una piscina y un bar que venía como agua al mar.

Primer día de playa: crema, toalla, palas y a disfrutar!! Enseguida se nos acercaron una cuadrilla de chavales y chavalas para jugar a Voley. Menudo desastre, pero en fin, lo que vale es lo bien que nos lo pasábamos, y lo bien que nos lo pasamos hoy en día, porque se han convertido en amigos.

Los siguientes días nos dedicamos a ir paseando hasta el castillo. Es un lugar lleno de pequeños y encantadores lugares, cada cual escondido por una esquina. Desde paisajes mirando al horizonte con las gaviotas sobrevolando, hasta calles repletas de tienditas y calles desoladas con tiestos de flores hermosas.

Caminando, nos encontramos con una casa especial a simple vista: “la casa de las conchas”. Muy simple, la pared está llena de conchas de la misma playa. ¡Menudo trabajo!

El “Papa Luna” fue un personaje histórico. Seguramente, no sepáis quién era ni qué hizo pero sí que os sonará la frase ” seguir en sus trece “. Esto fue en referencia a la negativa de Benedicto XIII de renunciar a su posición de Papa.

He aquí su majestad:

Todo iba demasiado bien para ser cierto, por lo que con tanto sube y baja por las largas cuestas del castillo, se me rompió la típica chancla de dedo que se lleva a la playa. No se nos ocurrió otra cosa que ir pidiendo Loctite en las tiendas. A pesar de la generosidad de los tenderos, fue una idea horrible. Así que tuve que volver descalza…pero se nos ocurrió ir andando a pie de playa, en la suave arena, ya con el sol escondiéndose en el horizonte. Y cómo no, mi amiga, la tal llamada “fotógrafa”, se lució dejándonos estas fotazas que son de admirar.

Durante toda la semana, fuimos a muchos sitios: a un parque de loros cerca del pueblo,  a un parque acuático, a las fiestas de Benicarló (al lado de Peñíscola)… y así, fue una de las escapadas más inesperadas y grandiosas que volvería a repetir.

Enamoradas nos fuimos de este lugar. Increíble lugar. Nos fuimos con la miel en los labios, pero volveremos.

¿ Por qué Peñiscola ?

  • Tiene aproximadamente 5km de playa, con vistas al castillo.
  • Fácil ubicación.
  • Paseo marítimo con mucho ambiente.
  • Fiesta en el castillo por las noches.
  • Comidas especiales en el castillo así como en sus alrededores.
  • Lugar muy visitado por la gente.
  • Para los historiadores, y los que no lo son, preciosa cultura que esconden sus murallas.
  • Amaneceres y atardeceres apasionantes.
  • Económico.
  • ….y muchas ventajas más que descubrirás por ti mismo/a.

Iratxe Lander (18 años)