bannerviajerofinla

Lugares espectaculares muy cerca

Fue hace ya 2 años, pero lo bueno no se olvida, o eso dicen. Era un verano caluroso, y mi mejor amiga y yo no sabíamos qué hacer pues toda la gente se marchaba de Vitoria. Se nos ocurrió una idea, así, a lo loco, y la pusimos sobre ruedas. Rumbo a Peñiscola. ¿ Y por qué Peñíscola ?, porque vimos anunciada en una farola un piso que se ajustaba a nuestras necesidades ( económicas, había que ahorrar para lo que nos esperaba 😛 ). Así de simple, cargamos con nuestras maletas y nos cogimos un bus.

Llegamos a Peñiscola y el sol deslumbró nuestras gafas de colores, pero sobre todo nuestra sonrisa brilló por los cielos.

¡¡¡ Era precioso!!!

Una sola playa, larga, con forma de media luna, y al final del todo, lo más preciado del pueblo : el “Papa Luna”.

Nos alojamos en el piso, en este caso, era una especie de urbanización donde teníamos acceso a una piscina y un bar que venía como agua al mar.

Primer día de playa: crema, toalla, palas y a disfrutar!! Enseguida se nos acercaron una cuadrilla de chavales y chavalas para jugar a Voley. Menudo desastre, pero en fin, lo que vale es lo bien que nos lo pasábamos, y lo bien que nos lo pasamos hoy en día, porque se han convertido en amigos.

Los siguientes días nos dedicamos a ir paseando hasta el castillo. Es un lugar lleno de pequeños y encantadores lugares, cada cual escondido por una esquina. Desde paisajes mirando al horizonte con las gaviotas sobrevolando, hasta calles repletas de tienditas y calles desoladas con tiestos de flores hermosas.

Caminando, nos encontramos con una casa especial a simple vista: “la casa de las conchas”. Muy simple, la pared está llena de conchas de la misma playa. ¡Menudo trabajo!

El “Papa Luna” fue un personaje histórico. Seguramente, no sepáis quién era ni qué hizo pero sí que os sonará la frase ” seguir en sus trece “. Esto fue en referencia a la negativa de Benedicto XIII de renunciar a su posición de Papa.

He aquí su majestad:

Todo iba demasiado bien para ser cierto, por lo que con tanto sube y baja por las largas cuestas del castillo, se me rompió la típica chancla de dedo que se lleva a la playa. No se nos ocurrió otra cosa que ir pidiendo Loctite en las tiendas. A pesar de la generosidad de los tenderos, fue una idea horrible. Así que tuve que volver descalza…pero se nos ocurrió ir andando a pie de playa, en la suave arena, ya con el sol escondiéndose en el horizonte. Y cómo no, mi amiga, la tal llamada “fotógrafa”, se lució dejándonos estas fotazas que son de admirar.

Durante toda la semana, fuimos a muchos sitios: a un parque de loros cerca del pueblo,  a un parque acuático, a las fiestas de Benicarló (al lado de Peñíscola)… y así, fue una de las escapadas más inesperadas y grandiosas que volvería a repetir.

Enamoradas nos fuimos de este lugar. Increíble lugar. Nos fuimos con la miel en los labios, pero volveremos.

¿ Por qué Peñiscola ?

  • Tiene aproximadamente 5km de playa, con vistas al castillo.
  • Fácil ubicación.
  • Paseo marítimo con mucho ambiente.
  • Fiesta en el castillo por las noches.
  • Comidas especiales en el castillo así como en sus alrededores.
  • Lugar muy visitado por la gente.
  • Para los historiadores, y los que no lo son, preciosa cultura que esconden sus murallas.
  • Amaneceres y atardeceres apasionantes.
  • Económico.
  • ….y muchas ventajas más que descubrirás por ti mismo/a.

Iratxe Lander (18 años)

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