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Emon Sua

“Egunak hogeita lau ordu ditu, baina zu ez zaude hauetan….” es como empezaba la banda sonora de nuestro viaje en furgoneta por California. La pobre campervan en la que viajábamos, apodada “Charlie”, no tuvo más remedio que oírnos cantar esta canción una y otra vez, puesto que ni Miren, ni la otra Miren, ni yo, supimos sacar el disco del reproductor de CD.

Las dos Mirenes llegaron a una de las ciudades más frías de la región de los grandes lagos de Estados Unidos, Indianápolis, apodada la nap-city (¡la ciudad de la siesta!), donde hacía un año que sobrevivía como profesora de francés y literatura en una high school. Se presentaron en Indy un 3 de abril y al día siguiente salimos las tres amigas de la universidad hacia San Francisco.

Los viajes pueden planearse de muchas maneras, pero el nuestro, fue vía Skype, a mis 4 de la tarde, cuando llegaba del instituto, y a las 10 de la noche de ellas, y así, organizamos un viaje en furgoneta que iría desde San Francisco hasta San Diego. A la emoción de viajar, había que sumarle además mi excitement por ver a Miren&Miren al otro lado del charco y cómo no, dispuestas a vivir todo tipo de aventuras bajo nuestro lema go with the flow “…goizetik iluntzera zure usainaren arrastoei segika…”!

San Francisco en bici, por el embarcadero, el pier 39 y todo el paseo hasta el Golden Gate con paradas constantes para hacer fotos, saltar, gritar y seguir cantando “sua, sua, sua, sua zu, berotzen nauzu eta honekin su…”. Llegar a Sausalito y pedirnos todas las casas para cuando seamos mayores y darnos cuenta de que tenemos que darnos prisa si queremos coger el ferry que pasa por Alcatraz de vuelta a la ciudad. Perdernos en el oscuro barrio de Tenderloin sin querer, el único lugar que nos habían dicho de evitar, y volver al Hi Hostel corriendo de miedo. Y callejear, andar por la ciudad sin calcular las cuestas que te pueden sorprender en medio del camino, las painted ladies, encontrarte con un grupo de personas que bailan Lindy Hop en el parque y empezar a bailar con ellos sin darte cuenta. Pero sobre todo, ponernos al día y hablar al sol de Ocean Beach, contarnos todo lo que ha pasado en los últimos meses por el camino que va desde Sutro Baths hasta China Beach, darnos cuenta de repente de que se está haciendo tarde y ver el anochecer desde Baker Beach, sin prisa. Y ponerle nota: 9. Porque viajar en buena compañía es increíble.

Y más tarde, the real adventure con “Charlie”, por carretera con la casa a cuestas, como caracoles, por lugares a miles de kilómetros de Vitoria. Los paisajes del Big Sur, el chasco de ver lo que verdaderamente es Hollywood, pero seguir cantando “Sua, sua, sua, sua guk txinparta eta sugarra sor dezagun…” y que nos pille una lluvia torrencial en un parque en el medio de la nada. Llegar a Joshua Tree National Park a las 11 de la noche sin saber dónde aparcar y amanecer en medio de un desierto lleno de piedras espectaculares con formas impresionantes, adentrarnos y llegar hasta una mina abandonada. Y, los pequeños placeres del furgonetero, ¡darnos la primera ducha en tres días de camino a San Diego! Desde allí, desde Point Loma Lighthouse, ver México, ojalá pudiéramos seguir viajando las tres juntas “Batzuetan hala dela sentitu arren, bestetan zalantzaz josirik…”.

Comenzar la vuelta, dirección Los Ángeles, pasando por Beverly Hills, Santa Mónica, y Malibú. Y en ese lugar, en la Zuma Beach de Malibú, ver el mejor anochecer del mundo, nuestro top 1, solas en una playa a mediados de abril, tres profesoras de inglés vitorianas, corriendo por arenas californianas sin parar de reír.

Y también llorar, decir agur a mis compañeras de aventura y coger un avión de vuelta a Indianápolis, see you soon girls!

Pero sobre todo, mirar un año atrás, ahora, desde mi ciudad, y recordar “sua, sua, sua, sua zu…”.

Tips viajeros en Estados Unidos:

– Las ciudades de Estados Unidos en general tienen un Hi Hostel para jóvenes, que suele estar situado en el centro de la ciudad y a un precio accesible.

– Alquilar bicis, es una forma barata y diferente de ver grandes ciudades como San Francisco o San Diego.

– Déjate sorprender por restaurantes de todo el mundo (en San Francisco, en la calle Valencia, ¡los restaurantes mejicanos son increíbles!).

– Rutas recomendadas en San Franciso (a parte de todos los lugares que hay que visitar):

  1.  Paseo en bici pasando por el Golden Gate hasta Sausalito y vuelta en ferry.
  2.  Paseo andando por Lands End, pasando por Sutro Baths hasta Baker Beach.

– Si vas a hacer un viaje en furgoneta, recuerda que hay normas de conducción diferentes a las nuestras (se puede girar a la derecha aunque el semáforo esté rojo, los semáforos están al otro lado de la intersección…). Hay muchos sitios llamados campgrounds en los que puedes aparcar la furgo y dormir con vistas espectaculares, pero date prisa, puesto que si llegas muy tarde puedes quedarte sin sitio. También encontrarás hoteles y moteles en la carretera que pueden salvarte y ¡proporcionarte una buena ducha!

Lands End

Malibu Beach

 

 

 

 

 

 

 

 

Lost Palms Oasis

San Francisco

 

 

 

 

 

 

 

South Carlsbad State Beach

 

 

 

 

 

 

 

 

Sunset

 

 

 

 

 

 

Yoshua Tree National Park

 

 

 

 

 

 

 

Ania Fernández de Gamboa (27 años)

Chicago, la gran desconocida

Acostumbrados a oír hablar de grandes ciudades estadounidenses como New York, Boston, Los Ángeles o San Francisco, Chicago queda injustamente relegada a un segundo plano. Chicago es una joya escondida a orillas del lago Michigan, es una mezcla apasionante de arquitectura, cultura y diversión.

Hacía tiempo que estaba fascinada por esta ciudad, así que decidimos que no había mejor forma de cerrar mi estancia en Estados Unidos que pasando los últimos días de vacaciones en esta sorprendente ciudad.

Un poco de historia y contexto

El curioso origen del nombre de esta ciudad viene de los indios Potawatomis, que la bautizaron como “She-caw-gu”, que literalmente significa “cebolla salvaje”, una planta que crecía en abundancia por la zona y que se caracterizaba por un marcado mal olor. Afortunadamente hoy no queda ni rastro de ese olor en la ciudad; es más, en un reportaje que vimos sobre la ciudad, explicaban que el alcalde de Chicago era un fanático de las flores y que se gastaba millonadas con el fin de tener los numerosos parques y jardines de Chicago  siempre en perfecto estado.

Chicago con una población de casi tres millones de habitantes, es la tercera ciudad más grande de los Estados Unidos y ocupa 591 kilómetros cuadrados en el medio oeste de Estados Unidos. Situada en el extremo suroeste del vasto lago Michigan, la ciudad ha tomado 47 kilómetros de su orilla. Lo primero que hay que hacer al aterrizar en la “Windy City”, como la conocen sus paisanos, es observar con mucha atención los edificios de la ciudad, ya que la arquitectura es uno de sus principales reclamos. Chicago es una ciudad que presume de su arquitectura, y lo hace con motivo. Después de un devastador incendio en 1871, hubo que reconstruir la ciudad, y algunos de los arquitectos más famosos del mundo tuvieron la misión de hacerla resurgir de sus cenizas. Así que Chicago se ha convertido en una galería arquitectónica abierta que hace la boca agua a los amantes de la arquitectura moderna.

Preparativos previos

1.    Para entrar en los Estados Unidos es obligatorio solicitar el permiso ESTA. Este documento substituye al visado durante las estancias cortas y permite estar durante tres meses dentro de los EEUU. Hay que solicitarlo unos días antes del viaje y pagar 13$ (11-12€ con el cambio actual). A continuación, habrá que imprimirlo y llevarlo en la mano cuando pasemos los controles del aeropuerto.

2.    Como todos sabéis, la moneda oficial de los EEUU es el dólar. Actualmente el dólar está muy bajo (1,115/1) y hace que nuestras compras ya no sean tan ventajosas. Respecto el bajo cambio no podemos hacer nada, pero lo que sí está en nuestra mano es informarnos de las comisiones que cobra nuestro banco a la hora de sacar dinero o pagar con tarjeta en la ciudad de destino. Cada banco tiene sus criterios y es importante tenerlo en cuenta para no llevarnos sorpresas. Aunque en Chicago (y en todo EEUU) están acostumbrados a pagar hasta el periódico con tarjeta de crédito, es recomendable llevar algo de dinero en efectivo por si por ejemplo se nos antoja comprar un típico perrito caliente en un puesto de venta ambulante. Es importante llevar el dinero ya cambiado ya que si no, se pagarán comisiones astronómicas.

3.    Normalmente se suele decir que en Chicago solo existen dos estaciones: invierno y verano. Por ello, nuestra recomendación es visitarla de mayo a octubre, ya que fuera de esas fechas las temperaturas bajan a unos valores que hacen imposible disfrutar de la ciudad. Además, durante los meses estivos se organizan un montón de actividades gratuitas al aire libre en las playas y parques de Chicago y hay que aprovecharlo.

4.    Chicago Greeter es un servicio ofrecido por voluntarios residentes de Chicago y está patrocinado por la Oficina de Turismo. El servicio se tiene que solicitar con un mínimo de diez días de antelación, y una vez hecha la petición, te asignarán una persona que hable tu idioma para que te acompañe durante cuatro horas el día y para que te enseñe todos los entresijos de la ciudad. Todos los tours tienen como punto de partida el Chicago Cultural Center, un edificio precioso diseñado por Tifanny & Co. Y que fue la antigua biblioteca municipal. Nosotros por desgracias nos enteramos tarde de la existencia de este servicio, así que si vuestro destino es Chicago, ¡contactad con Chicago Greeter lo antes posible! Sin embargo, nos propusieron el servicio complementario que tienen para la gente que no ha sido previsora. Cada día hay varias visitas de una hora totalmente gratuitas y en inglés. Nosotros pudimos hacer dos rutas y en ambos casos las guías fueron  muy amables y nos contaron un montón de cosas interesantes que no vienen en las guías turísticas. ¡Recomendable 100%! Como anécdota, al acabar la primera visita guiada, quisimos dar algo de propina a la guía, ya que es bien sabido que en los EEUU hay que dar propina casi siempre y además estábamos muy contentos con el trato que nos había ofrecido. Sin embargo, nos la rechazó diciendo que ella era una voluntaria y que lo hacía por placer.

Llegar a Chicago y moverse por allí

El principal aeropuerto de Chicago se llama Aeropuerto Internacional de Chicago-O’Hare  y está conectado con un vuelo directo diario con Madrid. El aeropuerto está muy bien conectado con Chicago mediante la linea BlueLine del metro y en media hora te presentas en el centro de Chicago. Cada billete de metro cuesta 2,25$ pero nosotros optamos por coger el bono de 72 horas por 20$ para estar tranquilos y poder hacer todos los viajes y transbordos que quisiésemos sin problemas, tanto en autobús como en metro. El transporte público de la ciudad funciona bastante bien y hay servicios durante las 24 horas del día.

Alojamiento

Una vez que tuvimos decido que íbamos a ir a Chicago, nos pusimos a buscar hoteles por las zonas céntricas. Al principio nos asustamos un poco porque todos los precios superaban los 150€ por noche y esa cantidad se nos salía del presupuesto. Al final decidimos utilizar Airbnb y alquilar una habitación para tres noches por 149€. La habitación estaba genial y aunque estaba algo alejada, estaba muy bien comunicada  con el centro, y en 20 minutos nos presentábamos en el meollo de la ciudad. Por lo tanto, nuestro consejo para presupuestos limitados es buscar un alojamiento que aunque no  esté en una zona céntrica, este cerca de una boca de metro.

Gastronomía

Dejando a un lado las omnipresentes hamburguesas y los maxi cafés del Starbucks, en Chicago hay tres platos que hay que degustar sí o sí.

La pizza de Chicago es seguro uno de los platos más emblemáticos de la ciudad y referente en todo Estados Unidos. Esta pizza, a diferencia de la típica pizza italiana, se cocina en una sartén y se le ponen todos los ingredientes que se quiera, siempre acompañados de mucho tomate y mucho queso. Nosotros la probamos en la archiconocida Pizzería Uno después de esperar más de una hora en la cola. Según dicen el dueño de esta pizzería fue que la inventó en 1943 y siempre está a rebosar.

Otro fast food imprescindible a degustar en una visita a Chicago es su peculiar hot-dog. A diferencia del hot-dog americano, la carne de este es de ternera, y se condimenta con muchísima mostaza, cebolla picada, pimiento verde, etc. Después de ver que varias guías y blogs coincidían en recomendar el restaurante Portillo’s para probarlo, fuimos allí  y ¡vimos que no se equivocaban en la recomendación! El local es muy original y la comida buena y a un precio aceptable.

Por último, las palomitas mezcladas con caramelo y queso cheddar son enormemente conocidas en todo Chicago. A priori puede parecer una combinación un poco 


extraña, pero son realmente curiosas de probar. Las clásicas palomitas son las de la cadena Garrett, famosas en Chicago desde 1949. Aunque hay más de diez tiendas distribuidas por toda la ciudad, siempre había que esperar una larga cola para tener en las manos este vicio.

Imprescindibles en Chicago

Recorrer el emblemático parque de Millenium Park. A pesar de ser un parque del siglo 21, se ha convertido en símbolo de Chicago. Justo aquí se reúnen varias obras de arte y arquitectura destacadas. La obra más notable es el Pabellón de conciertos Jay Pritzer,  diseñado por el famoso arquitecto Frank Ghery y con un cierto parecido al Guggenheim de Bilbao. Esta habilitado para recibir hasta a siete mil personas y durante el verano cada día se organizan conciertos gratuitos. El punto más concurrido y fotografiado del parque es la espectacular escultura de Anish Kapoor llamada The Cloud Gate o “The bean” (la alubia), como la conocen en Chicago por razones obvias. En este parque también está la fuente Crown Fountain y el jardín Lurie, todo reunido en un solo lugar.

Visitar el teatro de Chicago. Si se ha visto la película de nombre Chicago, película ganadora de los premios Oscar en 2002, la visita a este lugar es obligatoria. Fue uno de los escenarios en los que Catherine Zeta-Jones  y Renée Zellweger pasearon sus curvas durante la filmación. Este edificio de siete pisos de altura y que ocupa casi la mitad de una manzana fue construido en 1921 y a casi un centenario de su inauguración mantiene la misma magia. ¡Impresionante!

Dar un paseo por el Riverwalk. El Chicago Riverwalk es una línea peatonal situada en la orilla del río que desemboca en el Michigan Lake. Está repleto de espacios verdes exuberantes, cafeterías, espacios comerciales y es por lo general un lugar donde las familias deciden tomarse un tiempo de relax antes de continuar con su jornada del día. Es un lugar que convine a la perfección con el paisaje urbano del Downtown.

 Visitar el jardín botánico de Chicago. En el se encuentran mas de 2,2 millones de plantas extrañas. Lo mejor de todo: ¡la entrada es gratuita!

 Visitar los museos de Chicago. El museo de ciencias, el museo de arte y el planetario Adler son muy conocidos e importantes. Sin embargo la entrada es bastante cara, por lo que hay que estar seguro de querer entrar.  Desde las afuera del planetario se observan las mejores vistas del skyline del Chicago, ¡visita obligada!

 Entrar al Shedd Aquarium. Este acuario fue durante un tiempo el acuario cubierto más grande del mundo con cinco millones de galones estadounidenses de agua. Es también el primer acuario con una permanente colección de peces de agua salada. Es tan impresionante que cada año recibe alrededor de 2 millones de visitantes, lo que lo ha avalado por varios años como la atracción cultural más popular de la ciudad.

 Dar un paseo por el Navy Pier. El Navy Pier fue durante mucho tiempo uno de los muelles mas grandes del mundo. Sin embargo, hoy en día es una bonita zona de ocio pensada para el disfrute y de donde salen los paseos en barco por el lago.

Recorrer la Magnificents Mile. La Magnificents Mile es una de las principales calle de Chicago de una milla de largo (1,6 km) repleta de todo tipo de comercios y tiendas. Será la perdición de los amantes de las compras.

Subir a un rascacielos para alucinar con las vistas. Subir a uno de los dos principales rascacielos de la ciudad es algo imperdible. Subir tanto a las Willis Towers como al edificio Hancock cuesta alrededor de 20€. Sin embargo, el Hancock Center dispone de un bar/terraza en el penúltimo piso del que se pueden disfrutar igual igual de las impresionantes vistas e invertir los 20€ en una buena cerveza. Mi recomendación es la de ir algo antes del atardecer para poder ver la ciudad de día y de noche, id con tiempo porque suele haber cola. Ah! Las chicas no os olvidéis de pasar por el baño, ¡desde allí se tienen las mejores vistas!

 Recorrer la ciudad por el agua. Hay muchas compañías que se dedican a recorrer el río en tour arquitectónicos explicando uno a uno los edificios de la ciudad por unos 25-30€. Nosotros no estábamos muy interesados en conocer la historia de cada edificio, por lo que optamos por dar un paseo en water taxi por 4$, ¡una buena alternativa!

 Acercarse a Lincoln Park. En este parque se pueden alquilar bicicletas y dar una vuelta por las orillas del río. Ademas, en él se encuentra el zoológico de Chicago que también es gratis y ofrece unas espectaculares vistas de los rascacielos de la ciudad.

 Darse un baño en las playas de Chicago. Aunque parezca mentira Chicago cuenta con varias playas alrededor del lago Michigan, que hacen que las altas temperaturas del verano sean mas llevaderas. El lago es tan inmenso y la arena e instalaciones tan parecidas a las de una playa, que hasta que no notas que el agua es dulce, se te olvida que no estás en el mar.

Seguro que dejo muchas cosas por hacer en Chicago, pero creo que son motivos mas que suficientes para ir a visitar esta maravillosa ciudad.

 

Nerea Gutiérrez (24 años)

Perú, lección de vida

En 2015 decidí tomarme un año sabático para recorrer algún país latinoamericano, y mi novio y yo nos decantamos por Perú. Viajamos durante seis meses por el país de los incas y, después, pasamos unas semanas en Bolivia y en Chile. Fue una de las mejores experiencias que he vivido en mi vida y he podido aprender la verdadera historia del país, sus costumbres, su cultura… He conocido gente maravillosa que nunca olvidaré, he probado deliciosa comida, bailado al son de la cumbia y vivido experiencias increíbles. El viaje a Perú (sólo me refiero Perú porque es donde más tiempo pasamos y el país que mejor conozco) también se convirtió en una lección sobre la vida, el mundo y la sociedad a la que pertenezco.

Más que hablar sobre las muchas aventuras que viví, quiero compartir consejos que creo necesarios saber para fomentar el turismo responsable y solidario.

¡Libretita y boli, que nos vamos!

 1- Visita lugares fuera de la típica ruta turística.Perú es un país realmente grande, dividido en costa, sierra y selva. En las tres zonas hay paisajes y pueblos impresionantes que se salen de la típica ruta turística. Normalmente la zona del país más visitada es el sur. Yo, en cambio, recomiendo también explorar el norte

    • Costa: La zona de Trujillo y Chiclayo es muy interesante para poder aprender sobre culturas preincaicas como la mochica o el chimú.

 

No todo es desierto en Paracas

No todo es desierto en Paracas

    • Sierra: Chachapoyas está rodeada de lugares impresionantes como la catarata Gocta y la zona arqueológica Kuélap. Dato curioso, para construir la enigmática Kuélap se usaron más piedras que en la construcción de la Gran Pirámide de Egipto. Después, recomiendo hacer senderismo en Cordillera Blanca, donde las montañas quitan el aliento, literalmente. ¡Cuidado con el mal de altura! Además, la zona de Ayacucho es una de las mejores para poder comprender mejor la época más violenta de la historia reciente peruana: el conflicto entre Sendero Luminoso y el Gobierno.

Trekking de tres días en Santa Cruz, Cordillera Blanca.

    • Selva: Visitar la selva puede salir un ojo de la cara. Por eso, recomiendo ir a Tarapoto, una ciudad en la zona de la selva alta norteña. Al lado se encuentra Cordillera Escalera, donde se puede ir a andar, ver animales salvajes, conocer plantas y árboles medicinales, y bañarse en cascadas. De ahí, dirigiros al parque nacional Pacaya Samiria para conocer la selva baja. Y lo más importante, en vez de hacer tours desde Iquitos, hacedlos desde Lagunas, un pequeño pueblo que se encuentra entre Yurimaguas e Iquitos. Tanto Cordillera Escalera como Lagunas nos han marcado mucho, allí conocimos gente que ahora consideramos como nuestra familia.

Martín. Mono Tocón en Cordillera Escalera, Tarapoto.

Nuestra casita en Cordillera Escalera.

 

 

 

 

 

 

 

Del sur tengo que decir que paséis tiempo explorando el Valle Sagrado. A veces la gente se centra demasiado en la ciudad de Cusco (hay que decir que es una ciudad espectacular) y se olvida de la belleza del valle en el que se encuentra. Explora los pueblos y las zonas arqueológicas como Ollantaytambo, Pisaq y Chinchero.

Próxima parada de la biblioteca andante: Ayacucho.

2 – Lee antes y durante el viaje. Leer sobre la historia o la cultura del país te ayuda a tener una idea de a qué te vas a enfrentar. Pienso que todo el mundo que viaja a Latinoamérica debería leer Las Venas Abiertas de América Latina escrito por Eduardo Galeano. Este libro ayuda a entender el contexto histórico-social de Latinoamérica. Además, recomiendo descubrir a escritores peruanos, más allá del archiconocido Mario Vargas Llosa. Algunos libros, que además se pueden adquirir en Perú por dos duros y que recomiendo son:

  • Un mundo para Julius – Alfredo Bryce Echenique
  • El mundo es ancho y ajeno – Ciro Alegría
  • Los ríos profundos – José María Arguedas
  • Las tres mitades de Ino Moxo y otros brujos de la amazonia – César Calvo

Para aprender sobre Machu Picchu de una manera entretenida, recomiendo leer el libro escrito por Mark Adams titulado Dirección Machu Picchu.

3 – No saques fotos como si estuvieses en un zoo. Imagínate que estás andando por Gasteiz y al día 20 personas te paran para sacarte fotos, sin o con permiso. ¿Cómo te sentirías? Mide bien los momentos en los que sacas fotos, y si quieres fotografiar a alguien, pide permiso SIEMPRE. Además, en las zonas turísticas te pedirán que des algo de propina a cambio de la foto.

El mejor momento para sacar fotos y no sentir que estás invadiendo el espacio de alguien es durante alguna fiesta, espectáculo o durante las danzas. De esa manera se pueden apreciar los trajes tradicionales y sacar fotos libremente.

Carnavales en San Pedro, Departamento de Cusco.

4 – Disfruta de la gastronomía local. La gastronomía peruana es una de las mejores del mundo. No tiene sentido viajar y no probar la gastronomía local. La comida es una parte de la cultura y merece la pena llevar también al paladar de vacaciones. Si eres una persona vegetariana o vegana, no te pongas triste. Cuesta, pero se puede. Eso sí, tendrás que explicar lo que quieres de manera detallada. Y cuidado, carne en Perú significa carne roja, por lo que tendrás que detallar que quieres un sándwich sin carne, sin pollo, sin chancho (cerdo), sin pescado.

Para saber dónde encontrar restaurantes veganos-vegetarianos, recomiendo consultar la página web HappyCow. De todas maneras, he aquí una lista de los mejores restaurantes vegano-vegetarianos que hemos probado:

Cusco: GreenPoint, Prasada

Trujillo: Muya Musquy

Arequipa: El buda profano

¡Y nunca dejéis de ir a los mercados para comer BMB (bueno, mucho y barato)!

5 – Regatear está bien, pero sin pasarse. Ser gringo o gringa tiene sus consecuencias, y es que es muy probable que vayan a cobraros un precio más alto al comprar en el mercado o al adquirir los tickets del microbús o combi. Regatear unos precios desmesuradamente más altos de lo normal no está mal, pero no convirtáis el regateo en la herramienta a utilizar en cada compra. Mucha gente vive y depende de las ganancias de vender, por ejemplo, artesanía en los mercados. Hay que aplicar los principios del comercio justo y ser sensatos. Si una mujer vende una bufanda hecha a mano con lana teñida de manera tradicional y con unos bordados de lo más complicados, y nos pide 30 euros (unos 90 soles), ¿está bien intentar rebajar el precio a 27 euros (unos 80 soles)? ¿Cuánto pagaríamos en Gasteiz por un pañuelo?

Para nosotros 3 euros prácticamente no supone nada, pero para la mujer que nos vende su bufanda le supone, y mucho. He aquí una lista de cosas que puedes hacer en Perú por 3 euros, es decir, casi 10 soles:

  • Comer tres menús del día en el mercado.
  • Comprar 50 panes.
  • Pagar casi lo que te cuesta una cama por una noche en un albergue.

Por eso es importante tener en cuenta los principios del comercio justo y no aprovecharse de nuestra situación económica privilegiada.

Mujeres vendiendo musgo, Huaraz.

Estos son los consejos que quiero compartir. Perú es un país rico en costumbres, cultura, historia y naturaleza, y merece la pena conocerlo y aprender de él. Sal de la zona de confort, ¡disfruta, participa, aprende!

Machu Picchu.

Puya Raimondi, Carpa, Cordillera Blanca.

Naroa Garay (25 años)

Rapa Nui

Y de repente yo estaba allí, en mi primer día en la isla, adornando el banquete para una boda ancestral estilo Rapa Nui.

Pero, cómo había llegado hasta allí?

La novia -que más tarde entendería la importancia que tenía en la isla- me miraba con aquella característica mirada dulce que tenía y le contaba a todo el mundo que yo era ‘ aquella niñita que habían encontrado tirada,(o como dirían los chilenos, botada ) en el aeropuerto, la noche anterior.

Recuerdo que estaba viendo el atardecer, después de la ceremonia, comiendo partes de mi primer curanto rapa Nui en aquella hoja de palmera que habíamos ( entre el comité de diseño nupcial ) decidido que era buena idea utilizar como plato. Estábamos en el cerro más alto de la Isla, y se podía contemplar 360 grados de océano pacífico. Puro océano. La Isla es uno de los lugares más aislados del planeta .

Llevaba aproximadamente 12 horas en Rapa Nui, así que aún no entendía, ni la extensión del lugar, ni el estilo de vida de los isleños, ni mucho menos cómo es que yo había acabado allí. Pero bueno, echando hacia atrás , hacía 12 horas que había llegado a aquel aeropuerto.

Era ya de noche -las 12am- y a mi al rededor, todas las personas que iban llegando eran recibidas por isleños con coronas de flores y collares estilo polinésicos maravillosos, lo único que deseaba esperando mis maletas era conocer al hombre que iba a hospedarme me regalara una.

Eso nunca pasó. A la media hora de salir del aeropuerto, y buscar mi nombre entre todos los carteles que tenía la gente, pude ver como todos se encontraban con sus contactos, pero no aparecía nadie con un cartel con mi nombre. Y fue entonces, cuando , la futura novia, se me acercó con curiosidad.

-¡Hola! Vienes a ser voluntaria de Toki ? -dijo. -Eh… en verdad , no.

Yo llegaba a la isla, con un voluntariado que había encontrado de ante mano en una granja orgánica, y sabía que el nombre no era Toki. Pero por pura curiosidad , pregunté de vuelta. -Pero, ¿De qué se trata?

Toki era una ONG fundada por Mahani Teave, y su futuro marido, Enrike icka, ambos músicos Pascuences de mucho reconocimiento ( Esto fue algo que descubrí tiempo más tarde ) . Esta ONG construía un colegio de música y arte autosustentable para niños Rapa Nui.

Ella insistió – ¡Vaya! Parece que no han venido a buscarte. Estás segura de a dónde vas?

En realidad, no, no lo estaba. El hombre de la granja me había pedido que le mandara un email dos días antes de llegar, para recordárselo . Y entonces fue cuando se me ocurrió mirar si ese email se había mandado, en algún momento, y efectivamente, eso nunca había pasado.

Y ahí estaba yo, con mis 30 kilos en mochilas, sin cobertura y sin dinero , en el ombligo del mundo.

Así es como de pronto, estaba montada en una furgoneta, con una mujer que desconocía, pero que me estaba llevando a la cabaña de una Nua (anciana sabia) que me dijo , antes de acostarme: -Tú mañana vienes a esta boda y me ayudas a adornarla. Toma, come . Toma, bebe. Mi casa nunca está cerrada. Bienvenida a Rapa Nui.

Y vuelta al principio. En menos de un día en la Isla, estaba participando en un matrimonio, compartiendo con los autóctonos -algo que, todo el mundo me había dicho, era complicado- con mi corona de flores, comiendo de una hoja de palmera. Me había pasado la mañana cortándo flores y ramas con un machete, pescando sin caña, andando descalza.

Para ser más concreta, aquella noche al volver a casa de la anciana, me pidió que me quedara gratuitamente viviendo en su cabaña, a cambio de ayudar en el proyecto de la Escuela de música.

Mi estadía en la isla, fue, al final, de dos fantásticos meses, en el círculo familiar de los Isleños, y puedo decir, con tranquilidad, que no podía haber tenido más suerte. También pude asistir a la inauguración de aquel sueño de muchos que se convirtió en realidad, aportando mi granito de arena en la felicidad de los más pequeños del lugar.

Mi sueño siempre había sido llegar a la Isla, y , en realidad, durante mucho tiempo, pensé que era algo imposible, por falta de recursos económicos, sobre todo. Ahora podría decir que lo imposible está a dos pasos de ser real.

Por aquel entonces llevaba unos 8 meses viajando por América Latina, y había descubierto que con páginas como Workaway, Wooff, e infinidad más de opciones para quien tiene tiempo y paciencia para buscarlas, hacen que viajar sea, prácticamente gratuito, a cambio de unas horas de trabajo, generalmente ligero, compartido con gente que se encuentra en la misma situación.

Couchsurfing también es una de las opciones viables hoy día, en la cual la gente ofrece sus casas de manera altruista para crear un intercambio cultural. De esta manera uno puede también, conocer los lugar que visita desde el punto de vista de un residente.

Para llegar a la isla de Pascua, hay solamente un vuelo diario, que sale desde Santiago de Chile , y que puede llegar a encontrarse a precio local (unos 300 euros ). Un costo no tan accesible, pero por otra parte, la estadía máxima para alguien europeo como turista, es de tres meses, el pasaje de avión puede considerarse una maravillosa inversión si se dispone de ese tiempo para disfrutar de la magia de la isla y aprender , de los orígenes de los Rapa Nui.

Paula Navascues (23 años)

La Perla del Caribe

Durante estos meses les he hablado de diferentes experiencias y momentos muy gratificantes en mi vida, mostrándoles mis viajes por la ciudad verde (Vitoria Gasteiz), El jarillo (Miranda), Lo más profundo de Euskadi (pueblo de Bolibar), Parque Morrocoy (Falcón).

En estos momentos y siendo este el último cuento de algunos de mis viajes, quiero contarle el viaje que hice a una isla paradisíaca llamada y conocida por el mundo como la ***Perla del Caribe***. Esta isla provee a sus visitantes miles de distracciones para que pasen unas vacaciones de ensueño. En estos momentos yo estaba celebrando mi luna de miel, así que fue un viaje además de espectacular, estuvo lleno de amor y paz, donde se pueden ver en cada espacio un pedazo del mundo.

Nosotros decidimos ir a un hotel donde las tradiciones españolas son preservadas por los Inmigrantes que a mediados del siglo XX impulsaron el turismo con el hotel llamado Hesperia Isla Margarita diseñado para satisfacer a sus clientes con camino directo a una playa donde el mar te recibe con un agua a temperatura de 27º Grados, construcción con estilo de castillaje, sauna y buffete para que no te quieras ir en mucho tiempo.

A esta isla he ido mas de una vez por los recuerdos que dejan en los corazones de quienes la visitan, si bien no es un sitio económico para viajar hacer el esfuerzo de reunir unos miles de euros te puede dejar fascinado de sus bellezas naturales. 100% recomendado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Warling Castro (30 años)