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NINIs. La desproporción de una palabra

(Gabriela Ochoa de Aspuru Garín. Gazte Klil 1) La ciudad nuestra cárcel. Nuestra libertad

Lo que no tiene nombre no existe. Pero a veces también pasa que algunos nombres no responden a una realidad, ya sea porque son un invento, o porque se magnifican, alguien sabrá por qué.

Es lo que pasa con  el famoso “Ni Ni “. Llevo tiempo  intentando descubrir quiénes son, qué les caracteriza, cuántos son y dónde están. Si restamos del colectivo joven las personas jóvenes que trabajan, las que estudian, las que hacen ambas cosas, las que por su situación no pueden hacer ni una ni otra cosa, nos queda un nº insignificante para la relevancia que se les da en la calle, en los medios… Según los estudios sería a nivel nacional un 1,73% de las personas entre 16 y 29 años[1].  Y nos preguntamos ¿qué hay detrás de esta necesidad de estigmatizar al colectivo joven?

El estudio “Desmontando a ni-ni. Un estereotipo juvenil en tiempos de crisis” del Colegio Nacional de Doctores y Licenciados en Ciencias Políticas y Sociología, plantea la famosa categoría en función de las necesidades que presenta este colectivo. Y la primera y fundamental para estos y estas jóvenes es la necesidad de esperanza. “Algo huele a podrido en Dinamarca” como diría el viejo Marcelo, cuando la gente joven está falta de esta virtud o actitud ante la vida. Transcribo del citado estudio “jóvenes con una carencia absoluta de expectativas de mejora a corto y medio plazo, y cuya situación personal es percibida por dichos sujetos de manera anómica, la mayor parte de ellos/as, o crudamente desesperanzada.” “De la investigación se desprende que el problema no reside en que haya tantas o cuantas personas jóvenes sin trabajo, o que no quieren trabajar, sino en que todo un considerable conjunto de personas jóvenes españolas están siendo excluidos directa o indirectamente del trabajo, y posiblemente estén siendo empujados hacia formas más o menos patentes de exclusión emocional, material y social.”

 

Qué es lo que pasa para que haya, sean el nº que sean , jóvenes sin expectativas, sin ilusión cuyos argumentos son “no hay trabajo para nadie” “para cualquier trabajo hay miles de solicitudes” “cuando te ofrecen trabajo es trabajo basura” “no encuentras trabajo de lo que has estudiado” “los estudios no te sirven para nada”  “los estudios no tienen nada que ver con lo que te piden o te vale para que te contraten” “Ellos tienen el día ocupado” “No sales…no puedes invitar ni hacer regalos…” “Estás desanimado, acomplejado…sin estímulos”[2]

 

Esta sociedad polarizada pone frente a frente,  la abundancia, las grandes mansiones, los saraos, las grandes fortunas, la invitación al consumo con desenfreno, con realidades en las que lo que prima es la precariedad, la vulnerabilidad y la exclusión. Pero no sólo se queda ahí, nos obliga a pensar que quien se queda en los márgenes es porque está comido de vagancia, de pereza y comodidad, poniéndole nombre  Ni Ni. Ni estudia, ni trabaja. Es problema suyo!

Que se pierda la esperanza, la ilusión por el futuro en las edades en las que más queda por hacer, en las que mejor se puede construir, en las que más potencialidades hay por explotar,  nos debe llevar al mundo adulto a ponerle un nombre a la situación, no para estigmatizar a quien la sufre, sino para descubrir y señalar qué hay detrás de esta actitud ante la vida, cuales son las claves que explican la desesperanza. Es la única forma de que podamos ver una juventud CON futuro y esperanza.


[1] Ver : “Desmontando a ni-ni. Un estereotipo juvenil en tiempos de crisis”  Colegio Nacional de Doctores y Licenciados en Ciencias Políticas y Sociología . Injuve 2011 http://www.injuve.es/contenidos.downloadatt.action?id=636115544

[2] idem pag: 41

Comentario by Mª Gloria Ortiz
12 junio 2011 @ 10:25

La desesperanza hace mella cuando se pierde la espectativa de futuro, yo (que tengo uno años),(y dos hijos) cuandoi era joven y carecia de casi todo, tenia la esperanza de labrarme un futuro,¿el cuento de la lechera? quizas, los trabajos eran variados, dormia poco y siempre tenia la esperanza de sacarme una pelillas en trabajos manuales a menudo poco remunerados, pero que me han ayudado a mantenerme, asi sigo y sembrando en los mios la esperanza de que solo con trabajo se sale adelante, por eso hay que aprender a hacer de todo y siendo polivalentes multiplicamos las posibilidades, ¿quien dijo que no hay un futuro?, recuerdo que a la vuelta de la ikas, me dijo mi hijo koldo un dia con 8 años «ama nuestra casa es la ilusionera» todo lo hemos hecho en casa desde un mueble asta una comoda exquisita pasando por algunas muchas cosas,
aprender siempre es bueno, si no te hace fala usarlo mejor pero si lo necesitas al menos esplotas tus posibilidades de tener unos ingresos y de no desesperarte
Chicos el Futuro existe y es vuestro para que hagais lo que os plazca con el, es como un traje a medida, o como vestirse con un saco, cada uno elije lo que le cuadra

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