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Imágenes para reflejar la precariedad que padecemos las personas jóvenes

brecha salarial

El Consejo de la Juventud de Euskadi (EGK) publica «Imágenes para reflejar la precariedad que padecemos las personas jóvenes».

Desarrolladas en el grupo de trabajo Emantzipa… Zer?  ponen sobre la mesa varias propuestas de mejora.

Durante varios años hemos reivindicado como derecho tener unas condiciones laborales adecuadas y dignas. Sin embargo, con las decisiones que se han tomado en los últimos años, las condiciones laborales han empeorado considerablemente: precariedad, temporalidad, jornadas parciales, bajos salarios, inseguridad, sobrecualificación, uso inadecuado de becas y prácticas, etc. Por ello, las personas jóvenes hemos sufrido en todos los ámbitos de nuestra realidad las consecuencias y los perjuicios que ha generado la COVID-19. Ante todo esto, desde el Consejo de la Juventud de Euskadi (EGK) hemos creado varias imágenes para reflejar la precariedad que padecemos, socializar la situación, denunciar las condiciones y poner sobre la mesa propuestas de mejora. De hecho, una de las causas del problema que tenemos las personas jóvenes a la hora de emanciparnos es la situación de empleo.

Aspectos a transformar

Precariedad laboral: las tasas de paro han descendido, pero los empleos creados no son de calidad ni garantizan la continuidad y dignidad de los ingresos para emanciparse. Por ello, reivindicamos la creación de fórmulas de calidad para fomentar la empleabilidad de las personas jóvenes, la adopción de medidas de acción positiva (cláusulas, cupos, relevo generacional) y el aumento de la inspección de trabajo.

Brecha salarial de género: las mujeres cobran un 25% menos que los hombres y, además, tienen más contratos temporales y jornadas parciales. En general, a estos trabajos que realizan las mujeres se les da un menor valor social y económico. En consecuencia, se produce tanto discriminación horizontal (predominancia de las mujeres en algunos sectores y ocupaciones) como vertical (techo de cristal). Se propone la integración de la perspectiva de género en las políticas públicas orientadas al empleo para revertir la situación, la aplicación de medidas de conciliación familiar y laboral y la imposición de sanciones más duras para eliminar la brecha salarial.

Necesidad de datos actualizados: para conocer bien la realidad hay que tener en cuenta la perspectiva de género, la franja de edad y las personas que no se encuadran en el género binario.

Salarios para poder emanciparse: en 2018 el salario medio fue de 1.164 euros y en 2017 el de los hombres de 1.157 y el de las mujeres de 1.025. Emanciparse con estos ingresos no es posible porque tenemos que destinar al alquiler el 88,3 % (el endeudamiento aceptable es el 30 % y el 40 % se considera sobreesfuerzo). El precio medio de alquiler es de 1.051,3 € (Vitoria-Gasteiz 1.070,1 €, Bilbao 1.075,6 €, Donostia-San Sebastián 1.305,2 €).

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