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El CEA pone en marcha diversas soluciones basadas en la naturaleza para combatir el cambio climático

La haurreskola de Txagorritxu estrenará el proyecto de naturalización de patios escolares dentro de la estrategia de infraestructura verde urbana.

El Banco de Germoplasma creará una colección específica de flora autóctona con la que restaurar suelos contaminados.

 

El Centro de Estudios Ambientales ha dado luz verde hoy a distintas acciones basadas en la naturaleza para combatir el cambio climático desde la investigación y la experimentación, lo que reafirma su posicionamiento como centro referente en la innovación verde.

Por una parte, el CEA ha dado luz verde a la contratación de la naturalización del patio escolar de la escuela infantil de Txagorritxu a la empresa Construcciones Arana, con un presupuesto de 26.544 euros y un plazo de ejecución de 4 meses. Este proyecto es uno de los elegidos por Udalsarea de los presentados por Vitoria-Gasteiz para desarrollar un programa de construcción compartida de infraestructura verde urbana, al que se sumará un proyecto de creación de un jardín adaptado para personas con baja visión de la Asociación Itxaropena, en las Huertas municipales de Urarte en Abetxuko.

La presidenta de CEA, Ana Oregi enmarca estas acciones dentro de la Estrategia de Infraestructura Verde Urbana que impulsa el CEA “para mejorar las funciones ecológicas, ambientales y sociales de las zonas verdes de la ciudad, con intervenciones en parques, jardines, calles, plazas, arroyos y otros espacios de oportunidad, como solares sin uso y edificios. Todas esas acciones están dirigidas a incrementar la biodiversidad, mejorar la gestión del agua, aumentar la absorción de CO2 y otros contaminantes y mejorar la función social entre otros beneficios. La suma de todas estas intervenciones está permitiendo conformar un Sistema de Infraestructura Verde que, además está mejorando la capacidad de adaptación de la ciudad a los cambios derivados del cambio climático y la salud y el bienestar de la ciudadanía”.

La mayor parte de las actuaciones realizadas hasta la fecha han sido promovidas y ejecutadas por el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz en áreas verdes y espacios públicos. No obstante, la infraestructura verde también puede desarrollarse en equipamientos privados, como patios de comunidades de vecinos, centros educativos, centros de salud y asistenciales. “Ahora, iniciamos el  proyecto demostrativo en un espacio educativo, con el objetivo de que este tipo de iniciativas sean ejemplarizantes y reporten beneficios ambientales y sociales, de forma que puedan ser replicados en otros espacios de Vitoria-Gasteiz y en otros municipios”, ha remarcado Ana Oregi.

 

Catálogo de plantas propias para recuperar suelos degradados

Por otra parte, el consejo de CEA ha acordado contratar la asistencia técnica para crear en el banco de germoplasma una colección de flora endémica con la que recuperar suelos degradados, como se hace en el proyecto Mendebaldea acogido al plan europeo PHY2Sudoe. Para la creación de este catálogo se destinarán 18.000 euros.

El Banco de Germoplasma del Jardín Botánico de Olárizu será responsable de poner en macha las acciones de prospección y conservación de la flora fitorremediadora de los emplazamientos del proyecto Mendebaldea, para lo cual requiere el apoyo de una asistencia técnica.

“El Banco de Germoplasma del Jardín Botánico de Olarizu ha supuesto y supone una importante contribución a la conservación de la biodiversidad y a la mejora de la calidad de vida de de la ciudadanía de Vitoria-Gasteiz, Álava y el País Vasco, asegurando la pervivencia de distintas especies de flora amenazada, algunas de ellas en peligro de extinción”, destaca Ana Oregi.

 

Experiencia piloto en parcela forestal

Por otro lado, otras de las iniciativas aprobadas por el CEA, dentro de su estrategia de soluciones basadas en la naturaleza, es la experiencia piloto en una parcela forestal en el concejo vitoriano de Gamiz en colaboración con BC3-BasqueCenter.

Con el desarrollo del proyecto se desea conocer mejor la influencia del cambio climático en la mortandad de los quejigales así como poder proponer medidas y estrategias de gestión forestal para la adaptación de las prácticas de gestión a los escenarios futuros, buscando masas forestales más resilientes al cambio global. Por ello, parte fundamental del proyecto es la transmisión de estos conocimientos tanto los gestores forestales como a los propietarios del mismo. Esta iniciativa cuenta con un presupuesto de 15.000 euros.

 

 

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