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Comienzan las visitas guiadas a los caños del Casco Histórico

Se realizarán, en euskera y castellano, hasta septiembre

La oficina de Turismo, en colaboración con el colectivo ecologista Gaia, ha iniciado las visitas guiadas a los caños del Casco Histórico. Se realizarán, en euskera y castellano, los viernes por la tarde y los sábados por la mañana, hasta el mes de septiembre. El objetivo es que la ciudadanía conozca estos singulares espacios recuperados para el disfrute de las personas residentes en el barrio más antiguo de Vitoria-Gasteiz.

Las inscripciones se realizarán en la Oficina de Turismo, de lunes a jueves de cada visita programada: los viernes a las 17.15 en euskera y a las 17.30 en castellano y los sábados a las 11.45 horas en euskera y a las 12.15 horas en castellano. Se necesitará un mínimo de seis personas y cada una de ellas abonará cuatro euros.

Los caños eran las letrinas para las viviendas del Casco Medieval que con la llegada del agua potable y el saneamiento, evolucionaron hasta convertirse en un foco de degradación.  En 2007 el grupo ecologista Gaia presentó al Ayuntamiento una iniciativa para el embellecimiento de estos espacios, que fue acogida favorablemente por las autoridades municipales, que asumieron las obras necesarias para su recuperación y disfrute por parte de las personas residentes en esta zona de la ciudad.

Visitar estos rincones históricos, desconocidos para la mayoría de la gente, supone conocer cómo se vivía en las ciudades cuando en las casas no había agua, por lo que todos los residuos orgánicos se arrojaban a los caños, que disponían de pozos de agua, que aunque no era potable, servía para la limpieza de las casas. La lluvia arrastraba a las aguas fecales hasta los cantones y desembocaban en el río Zapardiel las de la ladera oeste y en el río de los Molinos las de la ladera este. De los pozos que había solo queda con agua el del Caño del Pozo, el resto están embocinados.

Plantas naturales en un espacio recuperado

Entre 1880 y 1900 el agua potable llegó a casi todas las casas de Casco Viejo y como consecuencia se empezaron a instalar váteres con desagües a los caños, que desde 1875 estaban ya embocinados, como consecuencia de la epidemia de cólera.

A partir de 1900 se cerraron y los caños empezaron a degradarse, las personas residentes en el Casco Viejo arrojaban basura y empezaron a surgir construcciones ilegales ocupando el espacio público de los caños. Hay que tener en cuenta que, a diferencia de los patios que son de propiedad del vecindario, el espacio de los caños es propiedad del Ayuntamiento.

La sustitución de las puertas de roble por otras de chapa de hierro en 1970, además de un adecentamiento, fue la última intervención municipal antes de iniciar en 2007 la recuperación de los caños y su puesta en valor como un espacio, con plantas naturales y estéticamente agradable para el vecindario, además como un lugar que pudiera servir para diferentes usos.

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