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Ataria acoge la exposición ‘Bestiarium-Biodiversidad rural’ del fotógrafo José Barea, que reúne 60 retratos de animales de razas autóctonas

El centro de interpretación de los humedales de Salburua, Ataria, acoge desde hoy y hasta el próximo 15 de octubre la exposición ‘Bestiarium-Biodiversidad rural’ del fotógrafo José Barea. La muestra representa una suerte de bestiario del siglo XXI “que nos adentra en el mundo rural a través de la mirada de sus animales”, según explica el propio autor, José Barea, que ha presentado esta mañana la iniciativa en el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, junto al concejal de Medio Ambiente y presidente del CEA, Iñaki Prusilla; y el coordinador de Ataria, Gorka Belamendia.

En esta instalación, el artista recopila un total de 60 retratos de diferentes razas autóctonas domésticas del Estado. “Esta instalación permite disfrutar de una galería de retratos que nos facilitará contemplar a los animales desde una perspectiva diferente a la habitual. La exposición cuenta, en nuestra opinión, con un carácter divulgativo muy acentuado, por lo que vamos a facilitar que los colegios e institutos de la ciudad acudan a verla”, afirma Iñaki Prusilla, presidente del CEA.

El autor, José Barea, ha desarrollado este proyecto fotográfico durante varios años. Ese trabajo ha terminado siendo una galería de retratos de animales domésticos. Su objetivo es “dar a conocer estos animales, gran parte de ellos en peligro de extinción y de los que en muchos casos apenas conocemos su existencia”.Vitoria-Gasteiz, un municipio con un carácter rural y agrario muy marcado, ha sido elegido como uno de los lugares preferidos por el autor para mostrar su obra. Y entre sus fotografías, además, figuran instantáneas que hacen referencia a especies vascas como el Euskal oiloa, euskal txerria o el caballo pottoka, entre otras.

España cuenta con alrededor de 200 razas de animales domésticos, que a lo largo de los siglos han ido dando forma a un patrimonio genético de incalculable valor. En la actualidad, muchas de estas razas se encuentran en claro riesgo de desaparición, al igual que ocurre con los ecosistemas y modos de vida tradicionales de las comarcas que habitan. Ahora, como si de un antiguo bestiario medieval se tratase, Bestiarium recoge imágenes que se suceden ante nuestros ojos para revelar un patrimonio realmente único. Un conjunto de singulares primeros planos muestra a los animales exentos, despojados de su hábitat natural, como únicos protagonistas de un trabajo que invita a la reflexión sobre el distanciamiento entre el mundo rural y el urbano. “Ahora es su mirada la que se cruza con la nuestra, sin nada que perturbe ese instante de comunicación, imprescindible para llegar a descubrir gestos y estados de ánimo que nos acercan a ellos. Observar y conocer para después proteger, ese es el objetivo de Bestiarium. Todos los ejemplares fotografiados han sido seleccionados en colaboración con veterinarios especializados y con las asociaciones de ganaderos de cada una de las razas, muchas de ellas integradas en FEDERAPES (Federación de Razas Autóctonas Españolas), que es la entidad organizadora de la exposición”, explican desde Ataria.

 

Sobre la exposición

El medio urbano abarca solo una décima parte de todo el territorio Estado. El 90% restante es eminentemente rural, aunque en él solo reside un 20% total de la población, dedicada, en buena medida, a las tareas agrícolas. Son personas del campo que mantienen una relación ancestral con la tierra, garantes a través de los siglos de una cultura tradicional que, en ocasiones, se antoja lejana para quienes habitan en las ciudades. Son hombres y mujeres acostumbrados a vivir mirando al cielo, a sentirse uno más del entorno de infinitos horizontes que los rodea, dehesas o montes, bosques o valles, en los que, al contrario de lo que pueda parecer, no están solos. Su contexto sería imposible de entender sin esos animales, de origen doméstico y ganadero, propios de cada zona, que contribuyen con su existencia a la sostenibilidad de los diferentes paisajes. Bueyes, cabras, cerdos, gallos y gallinas, ovejas, caballos, vacas… todos ellos constituyen un patrimonio genético de incalculable valor. La desaparición amenaza a un buen número de razas autóctonas, más del 80% se encuentra en riego de extinción.

Mientras la brecha tecnológica aumenta, se pierden por el camino miles de recursos, miles de historias pequeñas, formas distintas de entender la vida. Ya lo dice una vieja máxima: “solo se valora lo que se conoce”, a lo que se podría  añadir: y solo se protege lo que se valora. Con el objetivo de que esos otros mundos que nos envuelven emerjan y se hagan visibles ante la sociedad surge Bestiarium, un proyecto del fotógrafo José Barea, que a través de impactantes imágenes ha buscado la mirada cómplice de los animales que mejor representan nuestras razas autóctonas. 164 según el último catálogo oficial que elabora el Ministerio de Agricultura, más de 200 si incluimos las razas caninas y de palomas españolas.

Bestiarium comenzó a fraguarse a finales de 2009. Desde entonces hasta hoy, y tras miles de kilómetros recorridos, establos, cuadras, prados, naves e incluso fachadas de parroquias han servido de improvisados platós fotográficos. Adaptarse al lugar, al terreno físico, ha supuesto crear multitud de escenarios distintos, uno para cada ocasión, todo con el fin de conseguir el mejor retrato posible. En todas las sesiones fotográficas se ha tenido un respeto absoluto hacia los animales, algo que ha sido una constante a lo largo de todo el proyecto. Quizás lo primero que llame la atención sean los peculiares rasgos físicos de los ejemplares retratados: sus ojos, el color de su pelaje o el de sus plumas. Pero una observación más detallada puede llevarnos a reconocer actitudes y estados de ánimo que resultan más propios del ser humano.

Raza retinta

Raza retinta

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Raza retinta

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