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El Gobierno municipal propone proteger la Cruz de Olarizu como elemento con especial significado para las y los vecinos de Vitoria-Gasteiz y pide colaboración a Mendiola para su mantenimiento

EAJ-PNV y PSE-EE plantean en una moción que el Ayuntamiento muestre “su respeto y consideración a las personas y familias que sufragaron y erigieron la Cruz de Olarizu” y repudie y condene “la decisión de las autoridades franquistas de intentar apropiarse ilegítimamente de dicho monumento”

Un representante de la Asociación Vecinal de zona sur Olarizu y una descendiente de las familias promotoras del monumento han registrado su petición para participar como Turno Popular vinculado en el pleno ordinario de este viernes

El Gobierno municipal ha registrado una moción para su debate en el pleno de este viernes en la que propone que el Ayuntamiento reconozca la Cruz de Olarizu “como un elemento con especial significado para las y los vecinos de Vitoria-Gasteiz, digno de protección en la medida que representa una tradición de origen religioso, pero de valor cultural y cívico”.

Además, los grupos EAJ-PNV y PSE-EE plantean que el Pleno muestre “su respeto y consideración a las personas y familias que sufragaron y erigieron la Cruz de Olarizu” y repudie y condene “la decisión de las autoridades franquistas de intentar apropiarse ilegítimamente de dicho monumento”.

Un representante de la Asociación Vecinal de zona sur Olarizu y una descendiente de las familias promotoras del monumento han registrado su petición para participar como Turno Popular vinculado en el pleno ordinario de este viernes

Como ya adelantara el alcalde la semana pasada, el Gobierno municipal también recoge en su moción que no cuestiona la titularidad de la Junta Administrativa de Mendiola sobre los terrenos donde está erigida la Cruz, pero considera que “el interés general de Vitoria-Gasteiz, incluido el vecindario de Mendiola, exige el mantenimiento de la Cruz de Olarizu como parte del acervo cultural de todas y todos los vitorianos y vitorianas”.

En ese sentido, la propuesta del Gobierno Urtaran también plantea instar a la “Junta Administrativa de Mendiola a la colaboración institucional para el mantenimiento de la Cruz de Olarizu y su entorno en las mejores condiciones para el disfrute, el esparcimiento y el goce paisajístico y cultural de todas las personas”.

Entre los argumentos planteados en el texto del Gobierno municipal, destaca cómo historiadores locales de indudable prestigio han demostrado fehacientemente el origen de la Cruz de Olarizu, las circunstancias de su construcción y el intento ilegítimo y repudiable de las autoridades franquistas por apropiarse de la simbología de ese monumento.

Según los trabajos de Memoria Histórica del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, respaldados por especialistas en Memoria Histórica de la ciudad, “la Cruz del monte Olarizu fue erigida para conmemorar la Santa Misión que tuvo lugar en Vitoria-Gasteiz entre el 4 y el 18 de noviembre de 1951. Fue sufragada por suscripción popular y concebida como un monumento exclusivamente religioso. Sin embargo, las autoridades de la dictadura franquista obligaron a transformarla en un símbolo político, al incluir en su base los nombres de los sacerdotes alaveses asesinados por el bando republicano. El desacuerdo de los promotores de esta cruz dio lugar a que ni se inaugurara, ni se bendijera”.

El Gobierno municipal recuerda además que esa información está recogida en el monolito que desde el 5 de septiembre de 2018 señaliza y contextualiza el monumento en las faldas del monte Olarizu para que se conozca históricamente su verdadero significado. 

Esa placa ubicada en Olarizu recoge además el siguiente texto que expresa de forma clara el reconocimiento del Ayuntamiento y de la ciudad de Vitoria-Gasteiz a todas las víctimas de la represión franquista y la dictadura: “El franquismo fue una dictadura que vulneró sistemáticamente los Derechos Humanos. Entre 1936 y 1978, cientos de personas de Vitoria-Gasteiz de distintas ideologías contrarias a la dictadura fueron perseguidas políticamente y sufrieron la represión por oponerse a ese régimen”.

La anterior argumentación se sostiene en el trabajo científico de destacados historiadores y expertos y puede analizarse a la luz, entre otros, de los siguientes documentos:

El libro “Vitoria-Gasteiz, Ciudad con Memoria”, editado por el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz en 2019, recoge información detallada que documenta la historia de la Cruz con bibliografía contrastada de los autores.

Joseba Goñi: “La Guerra Civil en el País Vasco. Una guerra entre católicos”

Francisco Javier Landaburu: “La Romería de Olárizu: nuestras costumbres”

Virginia López de Maturana: “La reinvención de una ciudad. Poder y política simbólica en Vitoria durante el franquismo (1936-1975)

Santiago de Pablo, Virginia López de Maturana y Joseba Goñi: “La diócesis de Vitoria. 150 años de historia (1862-2012)”

Santiago de Pablo y Virginia López de Maturana: “Álava insólita. Símbolos, mitos y lugares de memoria, Bilbao/Vitoria-Gasteiz”

Luis Sáenz de Olazagoitia: “La cruz monumental de Olárizu: un recuerdo en el corazón de muchos vitorianos”

José María Sedano Laño: “La polémica cruz de la discordia en el monte Olárizu. Erigida en 1952 sigue sin inaugurarse”, Gaceta Municipal de Vitoria-Gasteiz.

Se conocen perfectamente los antecedentes de la cruz de Olarizu así como los motivos de su construcción”, asegura el escrito de alegaciones que, además, reconoce que si bien la Cruz se erige sobre terrenos del Concejo de Mendiola, “su construcción fue sufragada por los vecinos de Vitoria-Gasteiz, por lo que la Cruz es muy querida por la ciudadanía, que anualmente celebra una tradicional romería en las campas de Olarizu. Y es que la ciudad cierra cada año el ciclo veraniego con una romería popular y una multitudinaria subida a la Cruz, que recuerda el rito campesino de acción de gracias por la recogida de las cosechas.

Un hipotético expediente de derribo que, como es preceptivo, se debiera tramitar ante el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz va a confrontar, en nuestra opinión, con el interés general de las y los vecinos de Vitoria-Gasteiz, incluidos los de Mendiola. En nuestra opinión, es palmario que la Ley de Memoria Histórica no legitima el derribo de la Cruz de Olarizu. La Ley no legitima la retirada de cualquier objeto o símbolo de época franquista, sino únicamente aquellos que sean “conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la guerra civil y de la represión de la dictadura”. El derribo de la Cruz de Olarizu sin una causa justificada podría constituir una actuación contraria al ordenamiento jurídico per se, independientemente de si es objeto de protección por su valor histórico o por tratarse de un símbolo religioso que además es expresión evidente de la historia y cultura de nuestra ciudad”, detalla la moción.

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